Sociedad

Radio Spika: El latido del rock que sintoniza la memoria y el presente de San Nicolás

Con un sonido orgánico y una formación de músicos excepcionales, la banda liderada por Mariano Ortega se consolida como una pieza clave de la cultura local, rindiendo tributo a los grandes del rock nacional. A continuación un mano a mano con su referente.

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En el ecosistema musical de San Nicolás, pocas bandas logran amalgamar la nostalgia con una ejecución técnica tan impecable como Radio Spika. Integrada por Mariano Ortega (voz), Pepe Sánchez (guitarra), Fausto Berardo (bajo), Ezequiel Castells (teclas) y Ley Ortega (batería), el grupo atraviesa un presente vibrante, llevando su propuesta “Virus vs Abuelos de la Nada” a cada rincón de la región y demostrando que el rock, cuando tiene algo que decir, sigue más vivo que nunca.

Mano a mano con Mariano Ortega

¿Cómo nació la banda y quién tuvo la idea original?
La banda debutó el 30 de junio de 2022. La idea no surgió sino apenas unos 5 o 6 días previos a ese debut. Tres de los cuatro integrantes de aquel show debut éramos parte de una ya casi veinteañera banda de la ciudad que se llama Los Robones. El integrante restante lo había sido también hasta hacía apenas unas semanas atrás. Y la verdad es que a este sujeto lo queremos y admiramos tanto que nos parecía un despropósito que dejara de tocar. De manera que esta banda se inventó como excusa para tocar con él: hablamos de Mauricio Recio, un histórico y eximio músico de nuestra ciudad que supo brillar con La Tosca en los 90 e inicios de los 2000. De igual modo, de aquella formación solo pervivimos dos de los cuatro integrantes.

¿Por qué eligieron ese nombre?
Entendemos que la Radio Spika es un elemento de época. Si bien aquel aparato radiotransistor tuvo su auge en los 60 y nuestro repertorio no incluye canciones de esos años, la idea era remitir a una forma anterior de consumir música. Un poco apelando a la nostalgia, pero también al lenguaje más orgánico posible de conexión entre quien emite (la banda) y quien recibe la música (el espectador).

¿Recuerdan el primer show? ¿Cómo fue esa experiencia?
Perfectamente. Fuimos sin ensayo previo. El debut se dio en El Ángel Pub. El bajista de aquel momento no llegó a la prueba de sonido. Justo andaba en las cercanías el guitarrista que había entrado en reemplazo de Mauricio en Los Robones, así que le pedimos que se acercara para hacer la prueba con el bajo. A la noche se alinearon los planetas y pudimos estar los cuatro. El show explotó. Recién volvíamos de la pandemia.

¿Qué artistas o bandas los influenciaron?
No es algo que podría responder con precisión. Algunos de los chicos (Fausto y Ezequiel) adquirieron formación musical en la Iglesia Cristiana. Luego hicieron su carrera tocando diversos estilos. Pepe es un genio, con formación en guitarra clásica y un perfil de gran compositor. Ley y yo, al ser hermanos, compartimos mucha música: punk, hard rock y más. En este proyecto convergemos en el rock y pop en español.

¿Buscan transmitir algún mensaje en sus canciones?
Venimos amagando con formar repertorio propio. Además de Pepe, Ley también compone. Yo trabajé letras en bandas anteriores. Hoy estamos disfrutando del presente, con muchas presentaciones. Armamos un show llamado VIRUS vs ABUELOS DE LA NADA, donde recorremos la obra de esas bandas. Hay un foco claro en la canción, en historias bien contadas sobre melodías ágiles, con espacio para los instrumentos.

¿Alguna canción tiene una historia especial detrás?
Cada tema tiene su leitmotiv, pero la historia principal está detrás del concepto VIRUS vs ABUELOS. En mi casa, mis padres escuchaban mucho rock y pop de los 80. Recuerdo un cassette TDK90 con un lado de Los Abuelos de la Nada en el Teatro Ópera y del otro grandes éxitos de Virus. Fue el cassette que más escuché en mi vida. Siempre quise homenajear a esas bandas, que en mi cabeza están profundamente conectadas. Hoy lo estamos haciendo.

¿Cómo ven la movida musical en la ciudad?
Hay muchos músicos que tocan muy bien, pero en general no estamos cumpliendo el rol del artista. Somos parte de una pequeña industria del entretenimiento, con pocas expresiones realmente artísticas. Falta interpelación, falta decir algo. El público es poco exigente y los músicos tampoco están desafiando eso. Aun así, hay excepciones como Largo Viaje y Armando Mambo, que generan orgullo y renovación.

¿Sienten apoyo de los espacios culturales y del municipio?
Los espacios culturales privados son un milagro. Al municipio no se le puede pedir demasiado: funciona como una agencia de eventos.

¿Es difícil para una banda local conseguir fechas?
Depende del estilo y de la convocatoria. Mientras más público lleves, más fácil es. Es un criterio comercial que el rock debería cuestionar.

¿Qué creen que falta para que la escena crezca?
Las sociedades que crecen culturalmente lo hacen con decisión. Acá no hay una dirección clara. Falta impulso, conexión entre generaciones y una necesidad real de decir algo. Si eso aparece, la escena crecerá.

¿Qué sueño tienen como banda?
Seguir haciendo nuestro camino y que ese camino se note.

¿Si pudieran telonear a cualquier artista, a quién elegirían?
No nos moviliza demasiado esa idea. Pero personalmente me gustaría tocar con Armando Mambo, o abrir un show de Pepe si arma su proyecto solista.

¿Qué le dirían a los chicos que quieren formar una banda hoy?
Iggy Pop dijo algo clave: rodearse de las personas indicadas. Que nadie sea una carga y que todos empujen para el mismo lado. Meterse de lleno en la Cultura Rock, conocer sus discos, su historia y su contexto. De ahí sale una obra con sustancia.

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