
En pocos días, dos escuelas de la ciudad fueron escenario de hechos delictivos que alteraron su funcionamiento y encendieron nuevamente las alarmas sobre el avance de la inseguridad.
El primer episodio ocurrió en la Escuela N° 33, ubicada en Caval y España, barrio Colombini. En la mañana del miércoles, directivos y docentes se encontraron con que desconocidos habían cortado cables de la red eléctrica, dejándolos listos para ser sustraídos. La acción provocó que el edificio quedara sin luz, interrumpiendo sus actividades.
El segundo hecho tuvo lugar en la Escuela Primaria N° 29 “Mariano Moreno”, en calle Roca al 1200. Entre el sábado 9 y el lunes 11 de agosto, intrusos forzaron un ventiluz para acceder al establecimiento. De acuerdo con la denuncia, se llevaron un frízer con seis kilos de milanesas, seis pollos y doce kilos de carne, además de pelotas y artículos de limpieza.
La investigación está a cargo de la Unidad Fiscal de Instrucción N° 14, con intervención del Grupo Táctico Operativo de la Comisaría Segunda.
La reiteración de ataques en tan corto tiempo refuerza la percepción de vulnerabilidad en distintos barrios y alimenta la discusión sobre la capacidad de respuesta frente al delito. Vecinos y docentes coinciden en que estos episodios, más allá de las pérdidas materiales, reflejan un problema de seguridad que trasciende el ámbito escolar y alcanza a toda la ciudad.



