
Román Ignacio Roncolato, desde una temprana edad, comenzó su andar en la radio debido a que era el medio de comunicación que más consumía por aquellos tiempos. Empezó en la producción, luego con la operación radial, hasta que finalmente tuvo su programa propio. Escribió para medios gráficos de la ciudad, es uno de los socios originarios de la emisora “FM Digital”, que lleva 17 años de existencia en San Nicolás. Es licenciado en periodismo, docente de comunicación social y carreras afines, y en la actualidad está sumergido en el mundo de los cursos y talleres de oratoria, brindando herramientas necesarias para el deseado funcionamiento de la comunicación y procesos a la hora de la toma de decisiones y elaboración de objetivos.
El cambio en la comunicación: “La comunicación no es siempre la misma, en mis principios a la comunicación la entendía en base a los medios de comunicación, luego fui aprendiendo que la vida, los contextos y la evolución que tiene el ser humano llevan a elaborar diferentes tipos de comunicación. En la actualidad apareció un contexto tecnológico fuerte mediante las redes sociales, que siendo utilizadas en el buen sentido, se ha logrado crear un ecosistema que abarque la mayor cantidad de tipos de comunicación: institucional, interpersonal, laboral, masiva o la digital propiamente dicha”.
La evolución y sus derivaciones: “La comunicación ha evolucionado, aunque la mayoría de los teóricos hablan de una mutación, creo que todavía las personas no entienden por dónde pasa ese proceso de mutación, dejamos de mirarnos a los ojos para empezar a mirar mayormente a una pantalla, lo cual imposibilita prácticamente un buen desarrollo de las relaciones humanas, es por eso que a pesar de estar mucho más conectados que antes, hoy en día las personas recurren a talleres de oratoria, por ejemplo, para mantener en armonía esa comunicación presencial y poder desenvolverse de forma práctica en los ambientes que les toque estar. El gran desafío de este proceso de mutación o evolución es que la comunicación virtual exista sin deteriorar la comunicación presencial”.
La actualidad de la oratoria: “Los manuales indican que la oratoria es el arte del buen decir, se vincula a la exposición frente a un público, a cómo gestionar los miedos, a qué de lo que tengo para decir y de qué manera lo digo, pero hoy la oratoria está no solamente en los textos orales homologados sino también en los dialogados, en la actualidad no solo comprende al profesional que es comunicador sino que están los profesionales y todas las personas, la capacidad de sostener un diálogo es una habilidad muy valorada en el ámbito laboral por estos tiempos, el desarrollo de habilidades blandas, en su mayoría, surge de la oratoria, entender que no hay un punto de llegada sino que todo es un punto de partida”.
Saber venderse: “La creación de una marca personal es esencial para no pasar desapercibido y no ser solo un currículum, todo el tiempo tenés que demostrar tu capacidad de acción y pensamiento, esa demostración es para uno mismo, para entender que más allá de la imagen o carta de presentación que tengas, tenés que estar enfocado en tus acciones para ser correlativo a lo que mostrás o ‘vendés’, la contradicción generalmente marca un problema interno o externo y en parte la oratoria está para solucionarlo”.
La creación del curso de oratoria: “Nace de la propia experiencia, de tener miedo a la hora de comunicar o venderse en nuevos espacios, nadie está exento de eso. Además, mi parte de docente también contribuyó a generar este proceso, tener un tema hilo conductor preciso, contundente y brindar un mensaje que invite a la acción. La necesidad de encarar el armado de cursos de oratoria también comprende el deseo de seguir aprendiendo, es parte obligada del crecimiento, nutrirse de las diferentes experiencias y puntos de vista, disfrutar, recordar y evolucionar en ese proceso”.
El aprendizaje del camino: “Creo que tenemos que ser conscientes de lo que decimos y cómo lo decimos, la importancia de planificar un esquema de comunicación verbal y no verbal acorde a lo que pensamos y sentimos. Ser condescendiente en la relación palabra-acción. Leer, escribir y escuchar son las bases donde la oratoria establecerá los cimientos para crear el mejor modelo de nosotros mismos de acuerdo a nuestras ideas, principios, valores y objetivos”.
Saber ser en un mundo cada vez más apagado debido a la cantidad de pantallas encendidas no es una situación de carácter utópico, sino más bien una decisión. Román buscó y continúa en la búsqueda del intento que lleve a las personas a sostener su comunicación interpersonal, laboral, afectiva, digital, entre otras dentro de una ideología que ante el mínimo fracaso se abandona. Sus armas nobles y herramientas producto de su capacidad no solo demuestran su integridad sino también una inspiración a animarse, vencer el miedo y construir la persona que se desea ser.



