
El discurso público de la gestión del intendente Santiago Passaglia busca instalar a San Nicolás como un distrito amigable con la actividad privada, eficiente y orientado a reducir el costo del Estado. Pero, la publicación del mapa provincial de la plataforma “Menos Impuestos” -impulsada por el legislador Diego Valenzuela– expone una realidad distante de ese relato: con un indicador del 1,42 por ciento, nuestra ciudad permanece en la franja intermedia (amarilla) de presión fiscal bonaerense, pegado al promedio provincial del 1,46 por ciento.
Lejos de integrar la nómina de comunas que lideran la deducción de cargas tributarias, la administración nicoleña cobra una alícuota general sustancialmente superior a la de municipios vecinos y de similar perfil productivo, dejando expuesta la brecha entre la retórica de gestión y la carga real que soportan los comerciantes e industriales locales.
La falta de reformas estructurales
El índice del portal evalúa el impacto promedio de tributos clave sobre la actividad económica local -como la Banca Minorista, Hipermercados, Industria, Comercio y Comercio Mayorista- sumado a la Tasa Vial y los costos de Habilitación.
La radiografía de los 52 distritos relevados deja a San Nicolás mal parado frente a los verdaderos referentes de alivio fiscal. Porque mientras vecinos norteños de la Segunda Sección Electoral como San Pedro registran una presión fiscal del 0,52 por ciento y distritos industriales como Zárate muestran un 0,98 por ciento, San Nicolás casi triplica la carga impositiva de los primeros. Incluso otros municipios gobernados por fuerzas opositoras, como Tres de Febrero (0,56 por ciento) o Chivilcoy (0,75 por ciento), exhiben reducciones concretas que dejan en evidencia la falta de audacia tributaria del passaglismo.
Con un 1,42 por ciento, San Nicolás comparte el rango intermedio con partidos del Conurbano y el interior como Avellaneda (1,47 por ciento), San Fernando (1,46 por ciento), Pergamino (1,52 por ciento) y Campana (1,48 por ciento), manteniéndose en un nivel impositivo estándar que no ofrece ninguna ventaja competitiva real para la atracción de nuevas inversiones Pyme o grandes centros logísticos.
Cobrar sin bajar
Durante años, la narrativa oficial en San Nicolás apeló al concepto de un municipio moderno, digitalizado y libre de burocracia. No obstante, los datos del semáforo fiscal demuestran que la simplificación de trámites no se tradujo en una baja proporcional de las tasas locales.
Mientras en el debate provincial espacios como La Libertad Avanza empujan proyectos para eliminar más de 100 tasas e imponer la obligación por ley de fundamentar la contraprestación de cada cobro, la administración de Passaglia continúa sosteniendo tributos locales que gravan directamente a la cadena productiva y a la carga de combustibles, encareciendo los costos operativos dentro del partido.
La radiografía de “Menos Impuestos” arroja así una conclusión incómoda para la conducción local: San Nicolás no es un distrito desregulado ni de baja presión impositiva. En los hechos, opera con un esquema tributario intermedio que, si bien esquiva los excesos de los municipios con mayor voracidad fiscal de la Provincia, dista mucho de ser el modelo de vanguardia y alivio al contribuyente que se intenta promocionar.




