
Sergio Cairat, nacido en Capital Federal, transcurrió sus primeros años en La Violeta hasta que finalmente se radicó en la ciudad de San Nicolás. De chico tuvo la intención de aprender a tocar la batería, pero al no encontrar profesor decidió optar por la guitarra. Antes de cumplir la mayoría de edad ya se embarcó en el negocio de la música teniendo su propio local de instrumentos; fue precursor de las guitarras acústicas enchufadas, produjo artistas en su estudio de grabación incursionando en todos los géneros, fue profesor de varios talentos de la ciudad y llegó a tocar en diferentes partes del mundo con singular éxito, perteneciendo al grupo “La Mosca”, siendo además compositor de varios temas que hoy conforman el cancionero popular y de las canchas en distintos lugares del planeta.
En la actualidad continúa su carrera solista y también oficia de productor cuando la ocasión lo amerita. Además, tiene su propia empresa de sonido, que abastece las necesidades de luces, equipamiento y materiales afines para la puesta en escena de grandes espectáculos.
El inicio de lo inesperado:
“Yo venía tocando en diferentes lugares de la ciudad y hacía giras por la costa durante el verano. Acá en San Nicolás tenía a los ‘Morgan’, la banda que formé durante los 90. En el 2001, Guillermo, cantante de ‘La Mosca’, junto a otros integrantes vinieron a pedirme que me una a la banda. Yo a varios ya los conocía porque les daba clases de música. Ellos me pedían que me dedicara a tiempo completo a la banda y la situación económica personal en ese momento no me permitía hacerlo, hasta que en un momento mi socio del estudio de grabación se hizo cargo de los asuntos de ese trabajo y me animé a dar el siguiente paso, pasando a formar parte oficialmente de ‘La Mosca’”.
Lo repentino del éxito:
“La banda comenzó teniendo más éxito en España que acá. En el 2000 ya habían pegado su primer hit allá con ‘Para no verte más’, debido a que un personaje importante de aquel país escuchó ese tema mientras viajaba en taxi en Argentina y, por suerte, el taxista sabía de quién era el tema. Al tiempo los contactó, empezó a sonar ‘Yo te quiero dar’ como cortina de su programa en España y ahí comenzó la etapa de giras, recitales y demás eventos, de los cuales yo formé parte hasta el 2018”.
La creación de “Muchachos”:
“La canción nace en un viaje a Boston. Guille ya tenía más o menos la letra y yo traté de armar la melodía y la armonía. Todo esto surgió en un bar mientras los demás compañeros estaban haciendo la prueba de sonido. Nos fuimos con él y mi guitarra a ponerle los toques finales y luego se la mostramos al resto de la banda. Años más tarde, Fernando Romero, hincha de Racing, reversionó la canción para la Copa América 2022 y ahí se vino la explosión en las redes sociales, al punto de ser un himno en todas las canchas cuando juega la selección”.
La llegada del éxito:
“Nunca pensé ni esperé el éxito, siempre hice las cosas porque me encantaba tocar y llevar mi música a donde sea. Tocamos en el Madison Square Garden y quizás esta noche tocamos en el bar a cuatro cuadras de mi casa y haya cinco personas o millones; yo soy feliz tocando”.
La definición de la música:
“Para mí la música es todo, es una forma de vida, es la que te inspira, la que te abstrae de un montón de cosas; incluso me trajo el amor a mi vida, así que imaginate que la música es fundamental para mí. No me veo haciendo otra cosa. Jamás existió un plan B. Cuando amás lo que hacés dejás de ver todo como un trabajo y es ahí donde la pasión se pone por encima de la disciplina y el profesionalismo, dándole un toque especial a las cosas, incluso al momento de disfrutarlas”.
Sus influencias:
“Todo lo que te puedas imaginar del ámbito folclorista está en mis influencias. Podría decirte que desde Atahualpa Yupanqui hasta Eric Clapton. También conocí muchos géneros de fusión debido a los innumerables viajes que hicimos con ‘La Mosca’: jazz mezclado con salsa, ritmos latinos por doquier. Cuando estoy nostálgico vuelvo al tango e intento tocar un poco el bandoneón. Existe una gran versatilidad en mis influencias”.
En el mundo del arte existen diferentes puertas o caminos para desarrollar una expresión artística. La humildad y la simpleza aparecen como llaves fundamentales para ese recorrido: hablar en un idioma accesible, pero con profundidad emocional. En ese lenguaje se mueve “Checho”, buscando generar bienestar en quien lo escucha, lo observa o se acerca a aprender el mundo de la música. Ser humilde frente al éxito y a la mirada ajena que este provoca es una muestra clara de que el artista, ante todo, se construye como buena persona.
A lo largo de los años, Cairat ha acompañado, enseñado y disfrutado el sendero de emociones que nacen de los sonidos, los ritmos y las esencias. Pugliese, Pugliese, Pugliese, o mejor dicho Cairat, Cairat, Cairat.



