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Sobrevivir lejos de casa: la historia de Paola Espíndola y el femicidio que no fue

La joven nicoleña había viajado a Italia por trabajo cuando fue atacada por su pareja. Su historia revela las dificultades que enfrentan las víctimas de violencia en contextos de migración y la necesidad de redes de apoyo y protección más accesibles.

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Tras trece días de internación y múltiples cirugías, Paola Espíndola muestra una recuperación que emociona a su familia y renueva la esperanza. Había emigrado a Italia en busca de un futuro mejor y sobrevivió a un brutal ataque a puñaladas por parte de su pareja. La violencia, el aislamiento y las fallas en los mecanismos de protección reconstruyen una historia que expone los riesgos de la violencia de género lejos de casa.

Paola Espíndola camina. Se levanta, da algunos pasos y mueve una mano que los médicos daban prácticamente por perdida. Trece días después del ataque que casi termina con su vida, su recuperación avanza de manera sostenida en un hospital público de Trento, al norte de Italia. Los primeros seis días los pasó en terapia intensiva; el resto, atravesando cirugías complejas y un dolor constante que recién comenzó a ceder. Hoy, su ánimo es mejor, el suero ya no es necesario y varias heridas comienzan a cerrar.

La joven argentina se encuentra acompañada por su hermana, que viajó de urgencia para asistirla. El objetivo inmediato es el alta médica y, luego, resolver los pasos legales pendientes para poder regresar al país. La mejora física no borra lo ocurrido, pero devuelve algo esencial: la posibilidad de reconstruirse.

Un viaje que prometía un futuro

Paola había dejado San Nicolás a comienzos de año junto a su pareja, Alejo Grisetti. Como tantos jóvenes, emigró buscando estabilidad económica y una oportunidad laboral en Europa. Ambos consiguieron empleo como camareros en un hotel de montaña en la región de Trento.

Pero el proyecto de vida compartido empezó a resquebrajarse rápidamente. A pocas semanas de haber llegado, comenzaron situaciones de control, aislamiento y violencia psicológica que se extendieron durante casi once meses. Lejos de su familia, sin una red de contención cercana y en un contexto de dependencia emocional y económica, Paola quedó atrapada en una relación que se volvía cada vez más peligrosa.

Las señales que no alcanzaron

Días antes del ataque, Paola logró pedir ayuda. Confió en una compañera de trabajo y expuso el miedo que vivía puertas adentro. El hotel tomó conocimiento de la situación, pero los mecanismos de protección no se activaron a tiempo.

El caso vuelve a poner en foco una problemática estructural: la violencia de género en contextos de migración laboral. El desarraigo, el desconocimiento de los recursos institucionales y la soledad profundizan la vulnerabilidad. Muchas veces, las señales aparecen, pero la respuesta llega tarde o no llega.

El ataque y la supervivencia

El 10 de diciembre, mientras preparaba el desayuno en el comedor del hotel, Paola fue atacada por la espalda. Recibió más de 17 puñaladas en el pecho, la espalda, los brazos y las manos. Gravemente herida, logró huir y, en un acto desesperado por salvar su vida, se arrojó desde un nivel del edificio.

Fue trasladada de urgencia en helicóptero al Hospital Santa Chiara. Tenía pulmones perforados, lesiones en órganos vitales, fractura de escápula y múltiples heridas profundas. Sobrevivió de manera casi inexplicable. Su agresor fue detenido en Trento y permanece preso. Ya declaró ante la Justicia y enfrenta varias imputaciones, entre ellas tentativa de homicidio y malos tratos, en un proceso que podría derivar en una condena a perpetua según el encuadre legal italiano.

Mientras Paola se recupera, la solidaridad atraviesa fronteras: el acompañamiento del consulado, el alojamiento gestionado a través de Cáritas y la ayuda económica y emocional de cientos de personas, muchas de ellas desconocidas, sostienen un regreso que todavía está en construcción. No es solo la historia de una sobreviviente, sino la de una nueva alerta que, esta vez, no fue letal.

Si vos o alguien que conocés atraviesa una situación de violencia de género, existen dispositivos para pedir ayuda y asesoramiento:

Línea 144 – Atención gratuita, 24 horas.
Provincia de Buenos Aires: Línea 144 PBA y emergencias al 911.
Comisaría de la Mujer: Rivadavia 848 – (0336) 4439480.
También se puede acudir a la comisaría más cercana o llamar al 112 en caso de emergencia.

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