La imagen es conmovedora y a la vez un llamado a la reflexión: “Mono”, el perro que durante años acompañó los mates y las caminatas de miles de vecinos en la Plaza Sarmiento, hoy se encuentra en un estado delicado. Si bien muchos lo ven “echado” y piensan que solo descansa, la realidad es que sus huesos ya no responden como antes y sus heridas necesitan un entorno limpio y seco que la plaza no puede ofrecerle.
El pedido es concreto: una familia. No se trata solo de comida o remedios; Mono necesita un rincón cálido, un patio pequeño o un garage donde el frío de las baldosas y la humedad de la tierra dejen de castigar su maltrecha salud. Los vecinos que lo asisten sostienen que la calle ya es un lugar hostil para él y que su supervivencia depende de encontrar un adoptante que esté dispuesto a brindarle amor en su etapa final.
El tratamiento: medicamentos e insumos urgentes
Para quienes no puedan ofrecerle un hogar pero deseen colaborar con su recuperación, se ha detallado el estricto protocolo médico indicado por la Dra. Araceli Fernández Roccamo. Mono necesita curaciones cada 12 horas con Pervinox spray, azúcar y curabichera, que se las vienen haciendo vecinos de la plaza.
Asimismo, se requieren las siguientes drogas para su tratamiento paliativo (si tenés alguna en casa que te sobre, es de gran ayuda):
- Analgésicos y antiinflamatorios: Tramadol (80 mg), Meloxicam (4 mg) y Ol-trans Flex.
- Suplementos: Poten Pet (comprimidos) y Cannabis en gotas (se le suministran cada 6 horas).
- Protección gástrica: Omeprazol (20 mg en cápsulas).
Advertencia importante: Se ruega a los transeúntes abstenerse de medicarlo por cuenta propia. Mono ya recibe dosis máximas de analgésicos; un medicamento extra podría causarle una falla orgánica. Su dieta debe basarse estrictamente en carne sin grasa ni hueso (70%).
La solidaridad nicoleña tiene hoy una prueba de fuego. Mono cuidó la plaza durante años; hoy le toca los nicoleños darle una familia para que pueda, finalmente, descansar tranquilo.



