
El reclamo por la falta de iluminación en calle Figueroa Alcorta surgió después de una experiencia traumática. Una joven madre de San Nicolás relató en sus redes sociales que sufrió una agresión sexual mientras regresaba a su casa, en Barrio Lares, con su pequeño hijo en brazos. Decidió hacer público lo ocurrido para advertir a otras mujeres y exigir mejoras en un sector donde, según aseguró, la oscuridad es habitual.
El lugar señalado se encuentra a la altura de las vías del tren, en el recorrido hacia Barrio Lares. Allí, durante la noche del jueves 29 de octubre, un desconocido la habría sorprendido por detrás y sometido a tocamientos sexuales mientras la amenazaba con hacerle daño a su hijo.
La publicación vuelve a poner en discusión las condiciones de mantenimiento de un acceso utilizado habitualmente por vecinos del sector, así como la necesidad de una respuesta del Departamento Ejecutivo Municipal sobre el estado del alumbrado y la conservación de los espacios de circulación.
Según describió la mujer, el tramo por el que caminaba carecía de iluminación y tenía el pasto alto. No se trataba, de acuerdo con su relato, de una situación excepcional de aquella noche, sino de condiciones habituales que conocía por utilizar frecuentemente ese camino.
Entre las 22:30 y las 23:00, cuando transitaba por el sector ferroviario, percibió que alguien se acercaba. Segundos después, el desconocido quedó detrás de ella, tan próximo que le impidió darse vuelta.
«No te muevas y quedate calladita, pensá en tu hijo», le habría dicho.
La amenaza provocó que la joven quedara inmovilizada por temor a que el atacante lastimara al niño que llevaba en brazos. Inicialmente creyó que se trataba de un robo, pero el hombre comenzó a tocarla por debajo de la ropa sin su consentimiento.
Durante la agresión, su principal preocupación fue proteger a su hijo. No pudo determinar cuánto tiempo transcurrió ni identificar al responsable, ya que permaneció a sus espaldas y la oscuridad le impedía distinguir sus características.
Antes de retirarse, el desconocido volvió a intimidarla: «No te des vuelta, ni me mires porque la van a pasar mal».
A pesar de la vergüenza y el temor que le provocó contar lo sucedido, la joven decidió compartir su experiencia para evitar que otra persona atravesara una situación semejante. No buscó exposición personal y pidió mantener su identidad en reserva.
«Si yo me animé a escribir esto es solo para evitar que le pase a alguien más», expresó.
Su pedido más concreto estuvo dirigido a las condiciones del lugar: «Solo quiero que sepan, para que cuiden a sus hijas, para que no salgan solas, para que alguien haga algo para que pongan luz en esa calle».
Es allí donde el episodio adquiere una dimensión que trasciende la agresión denunciada.
El Departamento Ejecutivo Municipal de San Nicolás tiene una explicación pendiente sobre el estado de ese acceso. Corresponde establecer si el tramo cuenta con alumbrado público operativo, cuándo se realizaron las últimas tareas de desmalezamiento y qué intervenciones se encuentran previstas para mejorar la circulación nocturna.
Para quienes viven en Barrio Lares y utilizan ese recorrido, se trata de una vía de circulación cotidiana, no de un espacio ajeno a las necesidades de mantenimiento de la ciudad.
La mujer no realizó una denuncia policial, por lo que el episodio se conoce a partir del testimonio que difundió en redes sociales.
El esclarecimiento de la agresión relatada y el mantenimiento del espacio público son cuestiones diferentes. Ninguna debería quedar sin respuesta.



