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Uziel Cabrera: : “Mi sueño es llegar a la Selección y abrir comedores para los chicos”

Campeón de la Liga y con contrato firmado en Defensores, vive un presente clave en su carrera. El nicoleño, con pasado en Gimnasia (La Plata), habló con GOLAZO sobre sus anhelos dentro y fuera de la cancha

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Hay jugadores que llegan por talento. Otros por contexto. Y están los que llegan porque nunca bajan los brazos. Uziel Cabrera (22) pertenece a esa última especie. La que entrena cuando nadie mira, la que insiste cuando duele y la que entiende que el fútbol, antes que la fama, es sacrificio.

“¡Gritalo, Uziel! Volver a Defe y salir campeón en el estadio fue algo muy fuerte para mí. Sentí que cerraba un círculo, que todo el camino recorrido tenía sentido.”

¿Cómo se gestó tu amor por el fútbol?

Mi amor por el fútbol nace por la familia de mi viejo. Vengo de mi abuelo Nino, de mi tío Paulo y de mi papá Aldo, que fueron jugadores y me inculcaron esta pasión desde muy chico. Ellos fomentaron mis ganas llevándome a empezar a jugar a los 3 años. En mi casa siempre se respiró fútbol, siempre hubo una pelota dando vueltas, y eso fue marcando mi camino casi sin darme cuenta.

¿Qué recuerdos tenés de aquellos primeros contactos con la pelota?

Más allá de cualquier gol o campeonato, lo que más recuerdo es cuando mi viejo me llevaba en la bici a todas las canchas del baby fútbol, sin importar el horario ni el clima. Hiciera frío, calor o lloviera, él estaba ahí. Ese acompañamiento fue todo para mí. Son imágenes que me quedaron grabadas y que hoy, cada vez que logro algo, vuelven a mi cabeza.

¿Qué tipo de jugador creés que sos?

Me considero un jugador que se adapta a distintas posiciones, que intenta entender el juego y leer lo que el equipo necesita en cada momento. Siempre priorizo lo colectivo por sobre lo individual. Me gusta dar seguridad desde atrás, ordenar y hablar. Pero si tengo que destacar algo, creo que mi mayor fortaleza es la mentalidad. Pasé momentos difíciles y eso me hizo más fuerte.

¿Cómo se ve hoy ese pequeño Uzi?

Se ve de pie. Se ve agradecido y orgulloso de no haber bajado los brazos. Llegué hasta acá por insistir cuando dolía, por seguir entrenando cuando no jugaba, por no rendirme cuando parecía que las oportunidades no llegaban. Aprendí a caer y a levantarme sin hacer ruido, trabajando en silencio.

¿Qué te dejaron tus años en Gimnasia?

Fueron cuatro años que me marcaron muchísimo. Aprendí lo que es la competencia constante, la exigencia diaria y la presión de estar en un club grande. Entrené con Primera, escuché a técnicos y compañeros con experiencia, y eso te hace crecer. También entendí que a veces el esfuerzo no siempre se ve reflejado en minutos y que hay decisiones que no dependen de uno. Eso fue duro, pero también formativo.

Entrené con intensidad y con técnicos como Pipo Gorosito, Leonardo Madelón, Chirola Romero y Nico Cabrera, y con jugadores como Nicolás Colazo, la Pulga Rodríguez, Nacho Miramón, Norberto Briasco, Pablo De Blasis, Pata Castro y Benja Domínguez. Competir contra grandes equipos me hizo madurar rápido y aprender a convivir con la presión. Entendí que el talento solo no alcanza y que el esfuerzo no siempre se ve.

¿Qué significa Defensores en tu vida?

Defensores es mi casa. Es el club que me formó, que me enseñó valores y me dio identidad. Volver y salir campeón en el estadio fue algo muy fuerte para mí. Sentí que cerraba un círculo, que todo el camino recorrido tenía sentido. Es un lugar al que siempre voy a estar agradecido.

¿Cómo te enteraste de que ibas a firmar tu primer contrato profesional?

Me enteré durante un viaje con mi novia y su familia, a través de una llamada de Seba Briatta, quien me dijo que iba a ser recompensado firmando contrato por todo el esfuerzo que había hecho en el año y por no haber bajado los brazos. Fue una mezcla de alivio y emoción. Sentí que tanto sacrificio brindado a Defe había valido la pena. Lo primero que hice fue llamar a mi papá, porque él estuvo desde el primer día acompañándome en todo.

¿Cuánto trabajo invisible hay detrás de esa firma?

Muchísimo. Hay entrenamientos cuando nadie mira, hay frustraciones, hay días en los que volvés a tu casa con bronca porque no jugaste o porque las cosas no salieron como querías. Es levantarte al otro día y volver a intentarlo. Es cuidar la alimentación, el descanso y resignar salidas. La firma es solo el resultado de años de constancia.

¿Cómo trabajaste la parte mental en los momentos difíciles?

Me apoyé mucho en mi familia y en la gente que me quiere. También aprendí a hablar más sobre lo que me pasaba, a no guardarme todo. Entendí que el fútbol es importante, pero no lo es todo. Cuando lográs equilibrar eso, la cabeza se ordena y podés rendir mejor. La disciplina diaria fue clave. Tener un coach también fue muy importante.

¿Cómo te proyectás para 2026?

Mi objetivo es consolidarme, ser importante para el equipo, siempre con los pies en la tierra pero con ambición. Quiero sumar desde donde me toque y poder explotar mis capacidades. Me gustaría lograr una clasificación directa en el Federal A, después pelear por entrar a Copa Argentina y, lo que le pido a Dios todos los días, el tan ansiado ascenso.

Contá de tu familia

Mi familia fue la base y el sostén de todo. Desde mis papás Aldo y Valeria, mis hermanos Joaquín y Xiomara, mi novia Delfina, sus hermanos Solana y Valentín, mis suegros Germán y Sandra, mis abuelos Héctor y Norma, y los otros dos nonos que hoy son mis ángeles, Nino y Esther, hasta mis tíos, primos y amigos que son parte de mi familia.

Ellos me ordenan, me contienen y me recuerdan quién soy. Son mi motor de apoyo constante y equilibrio. No vivieron mis logros como algo ajeno: los sienten propios porque caminaron cada paso conmigo. Gracias a mi familia aprendí a no rendirme y a valorar el esfuerzo y la humildad. Son parte de mi fortaleza, de mi identidad y de cada cosa que voy consiguiendo.

¿De qué se trata el proyecto solidario que querés impulsar?

Desde chico soñé con ayudar. Siempre dije que si el fútbol me daba la posibilidad, iba a devolver algo. Me gustaría abrir comedores, dar algo para comer y cambiarle el día a alguien que la está pasando mal. Eso me llena tanto como hacer un gol o ganar un partido.

¿Con qué soñás cuando te vas a dormir?

Sueño con jugar en la Selección Argentina y con poder abrir comedores representando mi apellido. Quiero que el día de mañana, más allá de lo deportivo, me recuerden por haber sido buena persona y por haber ayudado.

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