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Vecinos denuncian movimientos “ocultos” de suelo en zona clausurada cerca de Atanor

Habitantes de la zona sur reportaron la presencia de maquinaria pesada removiendo tierra en áreas presuntamente contaminadas por la empresa. Existe temor por el destino de los materiales y el riesgo de nuevas filtraciones al río debido a las lluvias

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La delicada situación ambiental que rodea a la planta de Atanor en San Nicolás sumó en estas últimas horas un nuevo capítulo de tensión. Vecinos de las inmediaciones de la costanera sur denunciaron públicamente haber detectado el tránsito y la operación de palas mecánicas y retroexcavadoras en el sector de las barrancas. La preocupación radica en que se trata de áreas que, presuntamente, estarían bajo una clausura judicial en el marco de la causa que investiga la contaminación del suelo y las napas freáticas, una problemática que la comunidad vincula históricamente con casos de enfermedades y la calidad del agua potable en la región.

Maquinaria pesada bajo la lupa de los vecinos

Según los testimonios recolectados por este medio, el movimiento comenzó hace una semana, cuando varias máquinas de gran porte fueron vistas transitando por calle Rivadavia en dirección hacia la planta de la empresa química. Posteriormente, los propios habitantes de la zona pudieron constatar que los equipos se dirigieron específicamente a las barrancas adyacentes al río Paraná.

“Todo parece hacerse a espaldas de la comunidad”, señalaron referentes vecinales, quienes manifestaron su desconocimiento sobre el objetivo de estas maniobras. Se trata de un accionar que los denunciantes calificaron como “oculto”, ya que aseguraron que nadie parece tener conocimiento oficial del mismo, ni las comisiones vecinales ni los habitantes que siguen de cerca la causa judicial en curso.

Interrogantes y temores por el impacto ambiental

La presencia de la maquinaria en un sector tan sensible ha generado una serie de interrogantes urgentes entre los vecinos. Las principales dudas giran en torno a la falta de información: ¿Quién autorizó la remoción de tierra en un predio presuntamente clausurado? ¿Se notificó debidamente a las autoridades judiciales intervinientes o al Ministerio de Ambiente sobre estas acciones?

El temor principal se centra en las consecuencias inmediatas de la remoción del suelo. Los vecinos alertaron sobre el riesgo que implicaría este accionar si se llegaran a registrar precipitaciones en los próximos días, una posibilidad meteorológica latente. Se preguntan dónde iría a parar todo el material removido y qué medidas de precaución y protección se habrían tomado para evitar que presuntos contaminantes lleguen al cauce del río o se dispersen por el aire.

Un contexto de alta sensibilidad comunitaria

Este nuevo episodio no puede analizarse de forma aislada. La comunidad nicoleña mantiene una herida abierta respecto a la problemática de Atanor. Los vecinos reiteraron que estas presuntas acciones “oscuras” representan un altísimo riesgo, especialmente considerando el historial que, según denuncian, vincula a la empresa con la contaminación de napas y el agua de red, lo que la comunidad asocia directamente con muertes y problemas de salud crónicos.

Ante lo que consideran una nueva contravención a la ley y a lo dispuesto por la Justicia, los vecinos exigieron respuestas inmediatas de las autoridades municipales y provinciales. Reprocharon lo que definieron como “un desprecio continuo por la vida de los nicoleños y por lo dictaminado por los jueces”, manteniendo el estado de alerta ante la posibilidad de que se estén agravando las condiciones operativas en la zona en disputa. Mientras tanto, los vecinos, a la deriva.

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