
Las Casas Pueblo son dispositivos de atención y acompañamiento comunitario que abordan la problemática del consumo con una mirada integral, comunitaria y de género. En estos espacios se desarrollan terapias individuales, espacios de primera escucha y grupos terapéuticos.
Actualmente existen 91 Casas Pueblo en todo el país. El lugar de acompañamiento comunitario en San Nicolás funciona en Morteo 1023. El proyecto cuenta con 91 centros en todo el país y comenzó con la idea de desarrollar en los distintos barrios diferentes espacios para la contención de la comunidad a través de comedores, merenderos, escuelas de deporte, talleres culturales, consejerías de salud integral y de género. “Nuestra fuerza siempre se caracterizó por fortalecer la organización comunitaria y el poder popular. Es desde allí que detectamos problemáticas como las adicciones a drogas, alcohol o las relacionadas a la salud mental casi todas atravesadas por violencia. Así desarrollamos una herramienta que ayude a resolver y visibilizar estas situaciones”, afirma Aurora “Loly” Sandoval, coordinadora general en San Nicolás.
En Casa Pueblo trabajan una psicóloga, una psiquiatra que se incorporó hace tres meses a raíz de casos que requieren una atención más compleja y la articulación con el Hospital San Felipe, una trabajadora social, una abogada en materia de perspectiva de género y violencia, una odontóloga que atiende la salud bucal pero además articula las salidas en conjunto con el hospital y una psicóloga social quien, a través de las terapias grupales y los talleres de salud mental, desarrolla y articula con los usuario.
La institución cuenta con un taller para realizar manualidades y otro de percusión para mujeres. También se trabaja en un espacio de formación de promotoras en relación a perspectiva de género para acompañar, contener y asistir a quienes sufren violencia.
“Nuestra dificultad muchas veces son las herramientas. Queremos llegar a todos y no podemos. Los desalojos de mujeres de sus hogares por parte de sus atacantes es una complicación que se nos presenta a diario y no tenemos como resolver ya que no contamos con casa de abrigo en la zona”, afirma Sandoval.
“Otra de las dificultades es querer atender y ayudar a los jóvenes con problema de adicciones y no poder ya que el acceso a las drogas lo tienen a la vuelta de la esquina, en cada espacio que transitan”, manifiestan desde la coordinación.
De miras a futuro, para este año desde la organización proyectan realizan capacitaciones en salud mental con profesionales que brinden herramientas para el armado de talleres destinados a familias que atraviesan problemáticas relacionadas al suicidio. “Tenemos una gran preocupación por la cantidad de suicidio. San Nicolás lleva el índice más alto en adolescentes desde 2023 a raíz del consumo. Hay otros factores como no encontrar trabajo, depresión y causas familiares que llevan a los chicos a esta situación”, declaran desde la organización.
“Ya hemos presentado proyectos pero no fueron avalados. Nosotros dependemos de la SEDRONAR – Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina- y venimos trabajando mucho, tenemos profesionales muy buenas. La semana pasada internamos a tres chicos. En San Nicolás no hay lugares para internación que es lo que debería haber urgente porque estamos en una emergencia”, lamenta la coordinadora del área de los consumos.



