
En el corazón de los barrios Cavalli y Provincianos, en la zona sur de San Nicolás, funciona Vientos de Libertad, un centro de contención para jóvenes en situación de calle afectados por las adicciones. Entre el consumo creciente y la falta de respuestas del Estado, el espacio se ha convertido en un refugio donde la integración social, el deporte y la terapia son las herramientas para cambiar vidas.
“Contamos con una grilla de actividades y atención donde la terapia psicológica es fundamental. También los asistentes sociales recorren el barrio para dar a conocer el dispositivo”, explica Sonia Pérez, referente del lugar.
“La realidad es muy dura. Muchos jóvenes en situación de calle han intentado suicidarse en varias ocasiones. Las problemáticas surgen desde un vínculo familiar destruido, la falta de inserción escolar y los excesos, lo que los convierte en bombas de tiempo. Sin embargo, también están quienes logran recuperarse y luego colaboran en el dispositivo”.
Además de la contención individual, Vientos de Libertad busca reconstruir vínculos afectivos con familiares. “La falta de vivienda, de hábitos básicos como el aseo o el simple hecho de sentarse a la mesa, son cuestiones normales para la sociedad, pero hay que aceptar que existe una porción de personas despojadas, desde su nacimiento, de todo vínculo con instituciones”, agrega Pérez.
En el lugar, también se articulan actividades con otras instituciones, como el Hospital, y se dicta el programa de educación FINES.
San Nicolás lidera en la provincia de Buenos Aires las estadísticas de suicidio adolescente, y el consumo de drogas es uno de los factores principales. Esta problemática afecta tanto a jóvenes en situación de calle como a aquellos de clase media.
“San Nicolás, desde antes de los años 90, se caracterizó por el consumo de cocaína. Siempre fue más fácil conseguir dicha droga que otras”, cuenta Juan Manuel, de 42 años, quien tras una larga lucha y apoyado por familiares y amigos, pudo salir adelante.
“Yo tuve suerte. O condiciones, mejor dicho. Pude viajar a Buenos Aires e internarme en un centro de recuperación con asistencia profesional las 24 horas, pero es un tratamiento carísimo que no todos pueden costear”.
“Ya no se aspira solamente, sino que se fuma. Le llaman ‘las luciérnagas’, porque quienes lo consumen se esconden en lugares oscuros y, de lejos, solo se ve la luz del encendedor”.
La Secretaría de Políticas Integrales sobre Drogas de la Nación Argentina (SEDRONAR) es el organismo a cargo de coordinar políticas públicas enfocadas en la prevención, atención, asistencia y acompañamiento de personas con consumos problemáticos de sustancias en todo el país.
SEDRONAR cuenta con distintos espacios que forman parte de la Red Territorial Argentina, integrada por Dispositivos Territoriales Comunitarios (DTC), Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC), Casas Comunitarias Convivenciales (CCC), Centros de Asistencia Inmediata (CAI), Instituciones Conveniadas (IC) y Comunidades Terapéuticas (CT).
En San Nicolás, su labor se desarrolla en dos centros barriales que trabajan con jóvenes en situación de calle y de bajos recursos: Vientos de Libertad y Ni un pibe menos por la droga.
La problemática de la droga en San Nicolás crece día a día, y los espacios de contención no dan abasto para atender el flagelo. A pesar de la magnitud del problema, los medios de comunicación y el poder político –tanto oficialismo como oposición– siguen sin abordarlo.



