
El conflicto entre los trabajadores del volante y las plataformas digitales vuelve a estar en el centro de la escena en San Nicolás. Mientras Uber sigue creciendo en la ciudad, taxistas y remiseros advierten una fuerte caída en la cantidad de viajes y en la rentabilidad del servicio tradicional.
Según explican, muchos usuarios eligen la aplicación por sus tarifas más bajas. Aunque el servicio fue actualizado y reglamentado en abril de 2025, la preferencia de los pasajeros se mantiene firme. Incluso supera a otras plataformas como Cabify, que había sido habilitada con anterioridad en el distrito.
Los trabajadores locales aseguran que la competencia es cada vez más difícil. Señalan que la diferencia de precio puede llegar a ser de hasta un 50% menos en comparación con la tarifa habitual de taxi o remís. Esto, sostienen, impacta directamente en sus ingresos y en la posibilidad de sostener la actividad en el tiempo.
Advierten que muchos choferes con años de experiencia optaron por pasarse a Uber porque encuentran mayor cantidad de viajes, pero remarcan que los valores que se manejan son muy bajos y, en algunos casos, apenas alcanzan para cubrir el combustible. Plantean que no se tiene en cuenta el desgaste del vehículo, los costos de mantenimiento, los seguros ni las cargas impositivas, lo que vuelve muy difícil proyectar la actividad a largo plazo. También sostienen que el trabajo terminó convirtiéndose en una “changuita” para generar un ingreso extra, lejos de ser una actividad estable y rentable como lo era años atrás.
Además, remarcan que el servicio tradicional implica gastos fijos como habilitaciones, inspecciones técnicas y seguros específicos, lo que, desde sus miradas, genera una competencia desigual frente a las plataformas digitales.
En paralelo, reconocen que también se redujo la cantidad de conductores dentro del sistema tradicional, ya que varios se volcaron a las aplicaciones. Esto impacta en la disponibilidad de vehículos y en la dinámica del servicio local.
Frente a este escenario, decidieron impulsar una alternativa propia. En los últimos días presentaron una nueva aplicación que reúne tanto a taxistas como a remiseros. La iniciativa busca ofrecer una herramienta tecnológica local para competir en el mismo terreno que las plataformas internacionales, aunque por el momento cuenta con un número limitado de conductores adheridos.
El desafío ahora será atraer usuarios, lograr precios competitivos y, al mismo tiempo, garantizar que la actividad vuelva a ser sustentable para quienes trabajan todos los días al volante.



