Sociedad

Convivir con mascotas, un aliado silencioso para la salud de los adultos mayores

Especialistas destacan que la compañía de animales domésticos puede reducir la soledad, mejorar la salud emocional y estimular funciones cognitivas en personas mayores, especialmente en quienes viven solos

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Convivir con una mascota puede transformar profundamente la vida cotidiana. Más allá del afecto, la compañía y la rutina que implican, la ciencia ha comenzado a demostrar con evidencia concreta que estos vínculos pueden convertirse en un factor protector clave para la salud de los adultos mayores. En un contexto donde la soledad y el aislamiento social se reconocen como riesgos para el bienestar físico y mental, especialistas coinciden en que el contacto con animales ofrece beneficios que van mucho más allá del entretenimiento.

Diversos estudios internacionales sostienen que la convivencia con mascotas ayuda a mitigar el aislamiento social, un fenómeno cada vez más frecuente en la adultez mayor. Investigaciones difundidas por los National Institutes of Health señalan que las personas mayores que tienen mascotas presentan menos probabilidades de sentirse solas, incluso cuando se consideran variables como la salud general o la situación familiar. La interacción diaria, el afecto constante y la sensación de “no estar solos” aparecen como elementos centrales.

Los cinco beneficios principales señalados por especialistas y estudios científicos:

Menor sensación de soledad
La presencia cotidiana de un animal proporciona compañía permanente. Para quienes viven solos, este vínculo puede reducir significativamente el sentimiento de aislamiento y brindar apoyo emocional diario.

Reducción del estrés y la ansiedad
El contacto físico con mascotas —acariciarlas, jugar o compartir tiempo— se asocia con la disminución de hormonas vinculadas al estrés y con una mayor sensación de bienestar. Expertos señalan que estas interacciones ayudan a estabilizar el estado emocional.

Estimulación cognitiva
Datos del English Longitudinal Study of Ageing sugieren que las personas mayores que viven solas, pero conviven con mascotas, presentan un deterioro cognitivo más lento, especialmente en memoria y fluidez verbal. La rutina, la interacción y la estimulación diaria funcionarían como factores protectores.

Rutina y sentido de propósito
Cuidar de un animal implica horarios, responsabilidades y organización diaria. Estos hábitos ayudan a estructurar el día y fortalecen la sensación de utilidad y motivación, aspectos fundamentales para la salud mental en la adultez mayor.

Puente hacia la interacción social
Las mascotas facilitan el contacto con otras personas: paseos, visitas al veterinario o encuentros casuales con otros dueños generan intercambios cotidianos que contribuyen a reducir el aislamiento social y fortalecer los vínculos comunitarios.

En un escenario donde la soledad representa uno de los principales desafíos para la salud en la adultez mayor, convivir con mascotas aparece como una alternativa significativa. La evidencia científica respalda que estos vínculos no solo brindan compañía, sino que también aportan beneficios concretos al bienestar emocional, mental y social.

Para muchos adultos mayores, un animal de compañía no es solo una presencia afectiva: es un compañero de vida que ayuda a sostener la rutina, estimular la mente y mantener el contacto con el mundo. Un aliado silencioso que mejora la calidad de vida día tras día.

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