Actualidad

Indignación en calle Bogado: denunció que le están construyendo una casa en su propio terreno

Un comerciante nicoleño de 59 años acudió a la justicia tras descubrir cimientos, palos y hasta un pilar de luz en su lote de Coronel Bogado al 1000. El caso reavivó el enojo de los vecinos por la lentitud judicial y la disparidad de criterios a la hora de tomar denuncias por usurpación.

banner-noticia
banner-noticia

La zona sur de la ciudad vuelve a ser escenario de un conflicto por la propiedad de la tierra. Un vecino, titular legítimo de un predio ubicado en Coronel Bogado al 1000, se encontró con una sorpresa amarga al visitar su lote: personas desconocidas no solo habían ingresado, sino que ya habían comenzado a edificar sin ningún tipo de autorización.

Crónica de una ocupación “hormiga”

Según pudo saber este medio, el propietario advirtió las primeras irregularidades a finales del año pasado, cuando divisó cimientos recién levantados. Sin embargo, lo que parecía una situación aislada se convirtió en una obra en marcha. En inspecciones recientes, el denunciante constató el avance de los trabajos: la colocación de un pilar de energía y la delimitación del terreno con postes, configurando una usurpación de hecho.

La denuncia fue radicada en la Comisaría Segunda y recayó en la UFI N° 13, bajo la carátula de Usurpación. El dueño fue tajante: nunca dio permiso ni tiene vínculo con quienes hoy pretenden establecerse en su propiedad.

El enojo de la calle: “¿Depende de quién sea el dueño?”

El caso no tardó en generar repercusiones entre los vecinos de la zona, quienes manifiestan un hartazgo creciente ante la proliferación de “vivos” que ocupan lo ajeno. “Hay que sacarlos a patadas, son unos sinvergüenzas que no quieren pagar por lo suyo y prefieren robarle al que trabajó toda la vida”, sentenció un vecino indignado.

Pero el punto más polémico surge de la comparación con otros casos. Mientras que esta denuncia avanzó legalmente, otros ciudadanos denuncian “puertas cerradas” en las dependencias policiales. “Yo fui a denunciar la usurpación de mi propia casa en la Comisaría Tercera y la Fiscalía me rechazó la denuncia. Se ve que depende de quién sea el que denuncia para que te den bola”, relató con amargura otra víctima de ocupación que aún no logra recuperar su vivienda.

Esta aparente discrecionalidad de la Justicia y las fuerzas de seguridad alimenta un clima de desprotección para el propietario común, que ve cómo sus ahorros y esfuerzos son cercados por palos y cimientos de procedencia ilegal.

Mientras los expedientes se apilan en las fiscalías y los dueños legítimos deben peregrinar por comisarías, los “vivos” de siempre avanzan con ladrillos y pilares de luz. La sensación que queda en el barrio es que la propiedad privada en San Nicolás se ha vuelto un concepto elástico, que se estira o se encoge según la velocidad de la Justicia. Si para recuperar lo propio hay que depender de “quién te toma la nota”, entonces lo que está en construcción no es solo una casa ilegal, sino una peligrosa zona de desamparo para el ciudadano que cumple la ley.

banner-noticia

Artículos Relacionados

Volver al botón superior
×