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Duro reclamo a Passaglia por abandono en B.º California

Las calles, intransitables por el barro y los pozos, sufren además el daño provocado por el tránsito pesado. Inseguridad y falta de mantenimiento encabezan las quejas hacia la gestión del intendente.

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El malestar vecinal en los barrios de San Nicolás continúa en ascenso. En esta oportunidad, residentes de Barrio California elevaron un enérgico reclamo ante el deplorable estado de las arterias, las cuales describen como un “asco de barro y pozos”. La situación se ve agravada por la circulación constante de camiones de gran porte que ingresan cargados a la zona, destruyendo el intento de mejorado del suelo, ante la falta de controles municipales.

“Ya no se puede vivir más en esta chanchada”, expresó con indignación una vecina, quien exigió al intendente Santiago Passaglia y a los responsables de obras públicas que se apliquen multas y se restrinja el paso del tránsito pesado. Las imágenes de calles anegadas y camiones estacionados en esquinas de tierra confirman la veracidad del reclamo en una zona donde el mantenimiento brilla por su ausencia.

Un reclamo que se extiende a otros sectores

La problemática de la infraestructura no es exclusiva de California. Otros nicoleños se sumaron a la queja señalando situaciones similares en calle Benítez, entre Díaz de Solís y Libertad, donde reportan “pozos tremendos”. El sentimiento generalizado entre los contribuyentes apunta a una falta de prioridades en la gestión: “Es una vergüenza que la gente viva así; dejen de hacer juegos y ocúpense de los barrios”, manifestaron vecinos ante lo que consideran un exceso de inversión en áreas recreativas mientras las necesidades básicas de las periferias quedan postergadas.

Inseguridad y convivencia ciudadana

Al déficit en infraestructura se le suma un panorama social complejo. Según testimonios recolectados por COSA CIERTA, la falta de iluminación y el estado de las calles favorecen la inseguridad. Los vecinos denuncian la presencia de puntos de venta de estupefacientes y reiterados hechos delictivos. “En el barrio hay tranzas en cada esquina y chorros”, sentenció un residente, subrayando que la ausencia del Estado no es solo en materia de obras, sino también en prevención y seguridad ciudadana.

Ante la proximidad de los períodos electorales, los nicoleños advierten que ya no se conforman con “espejitos de colores” y exigen soluciones concretas para poder transitar y vivir con dignidad en sus propios barrios. Por ahora, una utopía. 

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