
La jugada ya se venía anticipando y ahora quedó blanqueada. Después de la sesión preparatoria en la Cámara alta, Patricia Bullrich admitió que el ofrecimiento a Carolina Moisés tuvo un objetivo claro. “Le ofrecimos la Vicepresidencia a Moisés para afianzar una mayoría de 47 senadores”, dijo. La frase no pasó desapercibida y confirmó que el oficialismo mira de cerca los dos tercios.
En una decisión que tensó el clima interno, la titular de la bancada libertaria logró desplazar al kirchnerismo del tercer escalón en la conducción del cuerpo. Ese lugar, por tradición, le corresponde al principal bloque opositor, después de la presidencia que ejerce el vicepresidente de la Nación y la presidencia provisional.
La propuesta fue votada y el tablero marcó 45 votos a favor, 24 en contra y una abstención. Acompañaron el oficialismo, la UCR, el PRO y bloques provinciales aliados. En rechazo quedó Unión por la Patria. Se abstuvo el catamarqueño Guillermo Andrada, que integra el nuevo espacio junto a la jujeña pero pretendía para ese cargo a la exgobernadora Lucía Corpacci.
La movida comenzó a tomar forma el lunes por la tarde y terminó de cerrarse en la reunión de Labor Parlamentaria, con la vicepresidenta Victoria Villarruel presente. Allí, la exministra se lo comunicó al jefe del interbloque kirchnerista, José Mayans. “Esta es una cuestión estratégica para nosotros”, le explicó.
En el recinto, Mayans expresó su malestar. “Es una falta de respeto total, hace una propuesta que está amparada por la soberbia del momento”, lanzó. Más tarde redobló la crítica. “El lema es ‘tengo número y hago lo que quiero, no respeto el reglamento, no respeto la representación de los senadores’”, cuestionó. Su espacio anticipó que, “sin objetar el nombre propuesto”, no acompañaría.
La designación de Moisés se leyó también como un gesto hacia los gobernadores. “Esto es una forma de afianzar la mayoría de 47 que nos dará gobernabilidad”, sostuvo Bullrich ante la consulta periodística. El oficialismo habla de un nuevo “polo violeta” que reúne a La Libertad Avanza, el radicalismo, el PRO, bloques provinciales y ahora a los peronistas díscolos Moisés, Andrada y Sandra Mendoza.
Los tres legisladores rompieron este lunes con el interbloque Popular y armaron Convicción Federal, con perfil dialoguista frente al gobierno de Javier Milei. La ruptura dejó al espacio conducido por Mayans reducido a 25 integrantes y expuso la fractura interna del PJ en el Senado, en disidencia con la conducción de Cristina Kirchner.
En el caso de la jujeña, el enfrentamiento con la expresidenta es abierto, luego de la intervención del PJ de Jujuy. También mantiene un choque con La Cámpora, que pidió su expulsión partidaria por competir con listas separadas en la última elección nacional. Alineada con el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, su nombre terminó siendo la pieza clave de la reconfiguración.
En el oficialismo admiten que el respaldo de este trío no será lineal. De hecho, no acompañaron la reforma laboral y tampoco lo harán. Sin embargo, aseguran que contarán con ellos para el quórum y para otros proyectos, como la Ley de Glaciares que se votará el jueves. Con ese esquema, la Casa Rosada apunta a consolidar una mayoría amplia que, llegado el momento, le permita acercarse a los dos tercios para decisiones estratégicas en la Cámara alta.
Fuente: Con información de Data Clave



