
Donar en vida
Pero la donación no se limita al momento posterior al fallecimiento. También puede realizarse en vida, como ocurre con la médula ósea, fundamental para el tratamiento de leucemias y otras enfermedades de la sangre.
La mayoría de las personas que necesitan un trasplante de médula no encuentra un donante compatible dentro de su familia, por lo que dependen de la inscripción voluntaria de personas en el registro.
Cómo inscribirse
La inscripción es simple y se realiza al momento de donar sangre en un centro habilitado.
Como requisitos se incluyen tener entre 18 y 40 años, pesar más de 50 kilos, estar en buen estado de salud y no tener antecedentes de enfermedades cardíacas, hepáticas o infectocontagiosas relevantes.
El trámite incluye la extracción de una unidad de sangre (450 ml), la firma del consentimiento para integrar el Registro Nacional y la realización de una tipificación genética, que permitirá evaluar la compatibilidad con pacientes que lo necesiten.
Una vez inscripta, la persona permanece en el registro hasta los 60 años y puede ser convocada si aparece un paciente compatible.
Si el sistema detecta compatibilidad genética, se contacta al donante para confirmar su voluntad de continuar y realizar estudios médicos complementarios.
Modalidades
Existen dos modalidades de donación:
Aféresis (sangre periférica): es el método más frecuente. Durante algunos días previos se administran medicamentos que movilizan las células hacia la sangre y luego se extraen mediante un procedimiento similar a la donación de plaquetas.
Punción de crestas ilíacas: se realiza en quirófano, bajo anestesia, para extraer células directamente del hueso de la cadera.
Ambos procedimientos son seguros y las células del donante se regeneran naturalmente en poco tiempo.
“Nadie sabe si alguna vez va a necesitar un trasplante, para sí o para alguien cercano. Donar es un gesto que puede cambiarlo todo”, concluye El Haj.
Fuente: Con información de DIB



