Este martes 21 de abril se cumple el primer aniversario del fallecimiento de Jorge Mario Bergoglio, el Papa Francisco. Para San Nicolás, esta fecha trasciende lo protocolar y se convierte en un momento de profunda reflexión sobre el vínculo inquebrantable que el Santo Padre mantuvo con nuestra ciudad y su devoción mariana. A pesar de las distancias, Francisco nunca fue ajeno al latir del “Campito”.
La histórica carta desde Tierra Santa
Uno de los hitos más recordados de esta relación ocurrió en mayo de 2014. En vísperas de la bendición e inauguración definitiva del Santuario de María del Rosario de San Nicolás, el Pontífice envió una carta manuscrita desde el Vaticano dirigida al entonces obispo, monseñor Héctor Cardelli.
En aquel texto, Francisco anunció que el 25 de mayo de ese año, mientras se encontraba en Belén durante su visita oficial a Tierra Santa, celebraría la Eucaristía con un pensamiento especial para nuestra ciudad. “Pediré a la Madre que precisamente allí acunó por primera vez a su Hijo, mire con bondad a esa querida diócesis, a todo el pueblo fiel que la quiere tanto y que hoy bendice su templo”, expresó el Papa en un mensaje que conmovió a los miles de fieles que aguardaban la finalización del templo máximo.
Reconocimiento a la labor pastoral
El afecto del Santo Padre por la labor religiosa en nuestra jurisdicción se manifestó nuevamente en septiembre de 2015. Durante la fiesta central del 25 de septiembre, ante una multitud estimada en más de 300.000 peregrinos, el Papa distinguió al padre Marciano Alba con el título honorífico de “Capellán de Su Santidad”. Este reconocimiento destacó la trayectoria del sacerdote español, quien en aquel entonces celebraba 50 años de misión pastoral ininterrumpida en la región.
El respaldo para la reconstrucción de la Catedral
Más recientemente, Francisco demostró su preocupación por el patrimonio histórico y espiritual de San Nicolás tras el incendio que devastó la Catedral en enero de 2017. El 17 de noviembre de 2022, el obispo Hugo Santiago fue recibido en audiencia privada por el Pontífice en el Vaticano.
Durante ese encuentro, el Papa se interiorizó sobre los avances de la restauración del templo mayor ubicado frente a la Plaza Mitre. Conociendo las dificultades económicas para completar la obra, Francisco otorgó su aval personal para gestionar recursos ante la Papal Foundation, permitiendo así avanzar en la recuperación del interior del histórico edificio.
A un año de su fallecimiento, el legado de Francisco permanece vivo en cada rincón del Santuario y en la memoria de un pueblo que hoy cumple, con más fervor que nunca, aquel pedido que acompañaba cada uno de sus escritos: “Por favor, no se olviden de rezar por mí”.



