A pesar de pasarle la pelota a la Provincia constantemente por la inseguridad en la ciudad, el intendente dejó entrever que puede trabajar en conjunto con la Policía. La Municipalidad llevó a cabo hace algunos días atrás, en conjunto con fuerzas policiales de la Provincia de Buenos Aires, un operativo de tránsito para el secuestro de decenas de motocicletas en la Costanera, tal como había sucedido hacia fines de 2024, en el Parque San Martín.
Según se informó a través de las redes sociales del intendente Santiago Passaglia, la tarea de las autoridades derivó en el secuestro de más de 150 de rodados por diferentes causas como falta de documentación, incumplimiento de normas de tránsito y otras infracciones detectadas durante la realización de los procedimientos. Asimismo, el posteo publicado por Passaglia muestra la posterior compactación de los vehículos retenidos por el Municipio.

“A los incivilizados que corren picadas en motos, que tiran cortes o que molestan a los vecinos, les digo que los vamos a buscar hasta abajo de la cama”, expresó con euforia el jefe comunal en su perfil de Instagram y dejó abierta la puerta a las inquietudes respecto a porqué en ciertas ocasiones hay trabajo mancomunado con las fuerzas provinciales, pero para la lucha contra la inseguridad todo se disuelve en un cruce de argumentos políticos.
Desde aquel cruce protagonizado por el intendente y Sergio Berni, en marzo de 2022, durante una entrega de patrulleros realizada en el Empedrado nicoleño, el Ejecutivo Municipal reforzó su cruzada para tener mayor autonomía en materia seguridad e intentando sostener una bandera ideológica.
Sin embargo, el discurso se contrapone con la realidad y las facultades que mantienen los municipios en todo territorio bonaerense. Incluso, vecinos se lo hacen notar al propio intendente. “Y los que andan choreando nada”; “¿Con la inseguridad qué hacemos?”, fueron algunos de los comentarios que se repitieron en el reel publicado por Passaglia, manifestando una de las quejas más recurrente de los nicoleños, vivir intranquilos por los delitos que se repiten día a día sin importar la zona o barrio de la ciudad mientras los recursos y la voluntad política se destinan a otras aristas.

“Si la Policía bonaerense y la Justicia dependieran de mí, estarían en cana, sin teléfono y trabajando”, así fue la respuesta de Passaglia a uno de estos vecinos en una mezcla de negligencia y casi lanzamiento de otra campaña política.
En este punto es cuando reaparece el cuestionamiento, dado que para la magnitud del control vehicular que se llevó a cabo con decenas de efectivos policiales, planificación para el cierre de calles y estudio de los principales lugares donde se acumulan motociclistas, ¿por qué el Municipio no establece un plan integral de seguridad para prevenir los delitos?
No es una novedad escuchar a vecinos y vecinas de distintos barrios remarcar que se conocen hasta las viviendas de los propios delincuentes que se apoderan de las calles. Y si esta información la tienen los ciudadanos, ¿por qué no son escuchados?
Otra inquietud surgió a partir de la rápida destrucción de las motos secuestradas, acompañadas de una actuación circense del intendente conduciendo una aplanadora como si no se tratará de maquinaria pesada. “Devolvé las (motos) robadas a los dueños, no las aplastes. Si no por segunda vez somos damnificados”, le reclamó una nicoleña a Passaglia, a sabiendas de que es un vehículo de uso recurrente para miles de trabajadores y familias.
Más si se tienen en cuenta las recurrentes complicaciones que se manifiestan en el transporte público, sea por la tarifa, el estado de las unidades y las frecuencias.
No obstante, esta última expresión de la vecina no obtuvo respuesta por parte de la principal autoridad nicoleña, que luego limitó los comentarios de su publicación debido al huracán de quejas y críticas.



