Sociedad

Boa de dos metros en el EcoParque: ¿Quién invade a quién?

La aparición de un nuevo ejemplar en la reserva nicoleña reaviva las críticas por el desmonte y la alteración de hábitats naturales

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Un nuevo episodio de avistamiento de fauna autóctona en zonas pseudourbanizadas generó sorpresa y preocupación entre los nicoleños este domingo 10 de mayo. Una Boa constrictora de aproximadamente dos metros de largo fue divisada mientras se desplazaba por el sector del EcoParque, captando la atención de deportistas y familias que circulaban por el lugar. Si bien se trata de una especie no venenosa que utiliza la constricción para capturar a sus presas, su presencia en áreas de tránsito peatonal se suma a una serie de hallazgos similares registrados durante la última semana en distintos puntos de la ciudad. 

Desplazamiento y obras municipales 

La frecuencia de estas apariciones coincide con una intensa actividad de maquinaria pesada en la zona ribereña. Según testimonios de vecinos y deportistas habituales del Paseo Costanero, los movimientos de suelo y el desmonte para la instalación de estructuras lúdicas y toboganes estarían destruyendo los refugios naturales de estas especies. “Les estamos pasando la retroexcavadora por encima de sus nidos”, señalaron deportistas que concurren el sector, quienes vinculan directamente la remoción de tierra con el ascenso de reptiles hacia la zona alta de la ciudad.

Este nuevo hallazgo se produce apenas días después de que una Yarará de importante tamaño fuera localizada en las inmediaciones del Parque Sarmiento y la bajada de El Yaguarón. A diferencia de la boa, la yarará posee un veneno de alta toxicidad, lo que incrementa el riesgo para los transeúntes en un área que ha visto alterado su perfil costero por la intervención humana. Asimismo, se reportó la aparición de otro ejemplar en la zona sur, cerca de la Central Térmica.

Tensión ambiental y judicial 

El malestar de los residentes de sectores como el “Campito” se centra en la responsabilidad de la gestión local sobre el impacto en la biodiversidad. Las críticas apuntan a que la urbanización forzada de áreas que deberían ser preservadas empuja a la fauna a situaciones de peligro tanto para los animales -algunos de los cuales habrían sido atacados por transeúntes-como para las personas.

Esta situación se desarrolla bajo el marco de las medidas precautelares de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires (SCBA), que mantiene suspendidos capítulos claves del Código Urbano Ambiental (CUA) local. La intervención judicial busca proteger la reserva ante obras consideradas regresivas, mientras los vecinos denuncian que la destrucción del hábitat por “muñecos de hierro” continúa desplazando a las especies autóctonas hacia el casco urbano.

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