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Continúa la lucha de 12 de Octubre: “El club debe seguir siendo de sus socios”

Tras más de diez años de trabajo a pulmón, la voz de Marcelo Acuña como presidente del club de calle América resuena una vez más contra un passaglismo enajenado en sacar provecho de una institución tan importante en la historia local

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Corría el año 2008 cuando Marcelo Acuña, más conocido como “Gato” en las canchas del fútbol nicoleño se reunió con el histórico Manuel Santos “Pirruco” Podestá para encauzar con mucho ímpetu la cruzada del club 12 de Octubre para reacomodar sus estructuras internas y externas.

“Le dije a Manuel que era momento de recuperar el club. Empezamos por la cancha de fútbol, donde a él lo habían echado, algo insólito porque fue su creador desde el primer ladrillo”, contó el propio Acuña a COSA CIERTA para rememorar el comienzo de una patriada que se sostiene hasta el día de hoy.  Si bien con el paso del tiempo las cuestiones en el “Coloso de América y Soler” -su cancha de fútbol- se lograron adecuar primero desde las obras que permitan la práctica deportiva sostenida y luego desde lo jurídico para dar con la personería jurídica, el otro espacio propiedad de la institución que se encuentra en calle Mitre entre Av.Moreno y Olleros es el foco de una disputa ante el poder del apellido Passaglia.

Falsas promesas

En diálogo con este medio, el “Gato” repasó el comienzo de esta cruzada contra los intereses políticos. “En 2011 vino Ismael Passaglia a la cancha, habló conmigo y me dijo que se iba a postular para ser el Intendente. Me pidió que lo ayudará en los barrios, porque al otro día de asumir me prometió que me devolvía la sede social, algo que nunca cumplió. Desde el primer día me mintió a pesar de que le reuní a gente de diferentes barrios”, aseveró Acuña. “Ganó las elecciones y yo le empecé a reclamar el tema de la sede, pero siempre me decía que ya iba a salir”, señaló respecto a una tendencia que se sostuvo en los mandatos posteriores.

“Nunca fue mi intención, ni de la gente que trabajaba conmigo, venderla. Siempre quisimos recuperarla. Empezamos a trabajar llevando todos los papeles, logramos convocar a una asamblea y cumplir lo que se nos pedía como personería jurídica, pero en ese momento empezaron los palos en la rueda”, contó con notoria angustia.

“Ellos querían el espacio aéreo para construir edificios, pero tenían que hacer una oferta para que el club le quede parte de la sede y un predio de entrenamiento para que Doce pueda crecer. Nos ofrecieron cuatro terrenos pelados, les dijimos que no”, repasó sobre una de tantas negociaciones. Sin embargo, la postura firme le trajo problemas al propio Acuña y a la institución debido al egoísmo de los intereses individuales. “Mi negativa me costó que no me dieran más trabajo en la cooperativa que había creado y que 21 chicos se quedaran sin empleo. Hasta nos cortaron el suministro eléctrico de la cancha”, detalló, y agregó: “De la Municipalidad nunca recibimos ningún tipo de subsidio, ningún tipo de apoyo, nunca recibimos nada”.

“Yo estoy siguiendo el legado de ‘Pirruco’, Manuel Santos Podesta”, firmó.

“Por difamación de Ismael (Passaglia) pasé de bueno a malo de la noche a la mañana”, Marcelo Acuña en una entrevista con COSA CIERTA.
“Por difamación de Ismael (Passaglia) pasé de bueno a malo de la noche a la mañana”, Marcelo Acuña en una entrevista con COSA CIERTA.

Carta abierta a la casta

En una combinación de impotencia y hartazgo, la última semana el referente de Doce también se expresó a través de sus redes sociales redactando su pedido hacia la tríada de intendentes que han perpetrado esta postura respecto a la sede social del León: Ismael, Manuel y Santiago.

“Por medio de esta carta quiero expresar públicamente mi profunda preocupación y mi rechazo ante las acciones y decisiones que buscan apropiarse de la sede social del club, un espacio que pertenece a la historia, al esfuerzo y al sentimiento de toda la comunidad. La sede social no es propiedad de un grupo reducido ni puede transformarse en un bien manejado según intereses personales. Ese lugar fue construido con años de sacrificio, trabajo y compromiso de socios, familias, vecinos y generaciones enteras que hicieron del club un punto de encuentro, de contención y de identidad colectiva”, sostuvo Acuña en líneas que traspasan la pantalla. En ese mismo sentido, insistió: “No escribo estas palabras desde el odio ni desde el enfrentamiento, sino desde la convicción de defender algo que considero justo. El club debe seguir siendo de sus socios y de su gente, no de quienes pretendan utilizar su poder o influencia para quedarse con lo que nunca les perteneció individualmente”.

A pesar de padecer estas sensaciones, el “Gato” aún mantiene el respeto y la esperanza por lograr un final adecuado para quienes trabajan con el codo a codo: “Todavía están a tiempo de reflexionar y actuar con responsabilidad, priorizando el diálogo, la transparencia y el respeto hacia quienes sienten al club como parte de su vida”.

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