
Desde los primeros días de febrero una extraña decisión por parte del Municipio modificó el entramado urbano del microcentro nicoleño y suscitó en reiteradas quejas de los vecinos que jamás fueron consultados ni avisados respecto a lo que se venía.
Sucede que la “Avenida del Río” que el passaglismo se adjudica como un triunfo de gestión no encuentra aceptación alguna por quienes lo viven día a día y crecen los interrogantes respecto a la justificación de los trabajos exprés e inversión empleada.
Mientras el oficialismo sostiene que se trata de un llamado al turismo -mientras sus propios barrios permanecen silenciados-, en paralelo algunas versiones sostienen que también habría negocios inmobiliarios vinculados al paso de calle hacia avenida.
San Nicolás de los turistas
Tal como sucediera desde el 7 de febrero, fecha en que entró en funcionamiento el doble sentido de Colón, “Hechos” no hizo más que continuar con su atropello a costas de la realidad que afrontan los nicoleños. En esa insólita apuesta de tener una ciudad que venza a la geografía y captar visitantes por un paseo costero, el poder político local decidió “sacrificar” la comodidad de sus propios contribuyentes que costean esta transformación pagando tasas altísimas y perdiendo la comodidad de poder estacionar en la puerta de sus hogares o de simplemente entrar a sus garajes como lo hicieron durante décadas, entre otras cuestiones que resaltan como la falta de información previa. En silencio y sin saber cuánto nos cuesta, como acostumbra el passaglismo.
Sin embargo, nada de esto parece llegar a las oficinas de Avenida Illia porque tanto el Intendente Santiago Passaglia, como su secretario de Obras Públicas, Jeremías Gastellú, siguen con la promoción -y celebración- de estos trabajos que aparecieron por arte de magia y en la actualidad son la prioridad de la agenda mientras las calles muestran otro escenario.
¿Y los vecinos?
Justamente durante la última semana el mencionado Gastellú se pronunció para destacar un “70% de avance” en este nuevo trazado, destacando que en poco más de tres meses ya dieron inicio a los trabajos de entubamiento y cordón cuneta.
No obstante, este anuncio con bombos y platillos despertó el malestar generalizado de quienes hace años sufren la impotencia de ver el reiterado embellecimiento del centro mientras sus barrios siguen olvidados.
“Ahí está el cordón cuneta y el entubamiento de barrio Colombini”; “Todo lindo, pero Alberdi y Álvarez para cuándo”; “En los barios La Loma, Lares, Virgen del Luján y otros más no hay asfalto, cloacas ni gas”; “En Colombini están tirando brea que va a durar como mucho un año sin cordón cuneta”; “Cuánta hipocresía y egoísmo, en los barrios seguimos esperando que lleguen con sus obras”; “Todo en zona centro siempre”, fueron algunas de las tantas quejas que los vecinos no pudieron guardarse ante la algarabía del Municipio.
Asimismo, quienes fueron perjudicados con este cambio aprovecharon la oleada para expresarse: “¿El señor secretario tiene una mínima idea lo que le ha complicado la vida cotidiana a los nicoleños Estacionamientos habituales para escuelas, ingreso a las cocheras, ni hablar en casos de limitaciones físicas”; “Parece que este señor (por Jeremías Gastellú) solo proyecta en su escritorio y no analiza su aplicación en la vida diaria”.
Distintas zonas, dentro o fuera de los cuatro bulevares, la realidad es la misma aunque el poder siga admirando el río e ignorando a los suyos.



