“Veníamos muy bien, pero siento que nos están bajando. Hubo fallos que definieron partidos. Y encima nos tenemos que cuidar el sábado porque nos tocan Liuzzi y Nardelli en Chivilcoy”.
El presagio de Juan Cruz Cartechini, capitán de Defensores de Belgrano de Villa Ramallo, en diálogo con Súper Sport Nicoleño el último jueves, lamentablemente terminó convirtiéndose en realidad.
Condicionado y obligado a mirar más allá del juego, Gabriel Pieralisi preservó a habituales titulares como Bertacín, Roige y Ponce para evitar perder más piezas importantes. El temor no era futbolístico: el árbitro designado era Marcos Liuzzi, acompañado por el asistente Martín Nardelli, una dupla marcada por antecedentes polémicos cada vez que le tocó dirigir al Granate.
Otra vez Defe fue claramente perjudicado en un encuentro del Torneo Federal A por un arbitraje direccionado y desbordado de decisiones difíciles de explicar. En la derrota 3-0 frente a Gimnasia y Esgrima de Chivilcoy, le expulsaron incorrectamente a dos futbolistas: Ian Pezzani, a los 34 minutos del primer tiempo, tras una primera amarilla muy dudosa y una segunda originada en una evidente simulación de un jugador local; y Jerónimo Ávalos, apenas comenzado el complemento, por una supuesta patada sobre Almada que jamás impactó en el rival.
El antecedente inmediato tampoco ayuda a creer en casualidades. En Escobar, Defensores ya había sido perjudicado por otro arbitraje escandaloso que terminó sancionando un penal por una infracción ocurrida claramente fuera del área, a cinco minutos del final.
El Granate lleva quince temporadas disputando el Federal A. Experiencia le sobra para reconocer cuándo un partido empieza a inclinarse desde otro lugar.
Lo que quizá no debería volver a hacer Defe, más allá de los condicionamientos de quienes manejan y deterioran día a día la salud del fútbol argentino, es posar nuevamente con una bandera apoyando a sus propios verdugos.
Fuente: con informacion de Radio Meta Ramallo



