
La Legislatura bonaerense debatirá un proyecto de ley que promete transformar de raíz la representación política en los municipios.
La iniciativa, presentada por el diputado provincial Pablo Morillo, de La Libertad Avanza, propone reducir de 25 a 18 años la edad mínima requerida para ocupar una banca en los concejos deliberantes de la Provincia de Buenos Aires.
Se trata de una propuesta sumamente positiva que busca corregir una contradicción legal insostenible. En Argentina, los jóvenes pueden votar de forma optativa desde los 16 años y obligatoria desde los 18. Participan activamente en centros de estudiantes, militan en organizaciones sociales y lideran debates públicos, pero una normativa obsoleta les prohibía hasta ahora postularse para defender a sus vecinos en el plano local.
Renovación y nuevas miradas
Morillo defendió la medida argumentando que los concejos municipales manejan la realidad cotidiana de cada distrito. Sumar dirigentes de 18 años inyectará una dosis necesaria de vitalidad, innovación y una perspectiva fresca sobre problemáticas actuales que los legisladores de mayor edad suelen pasar por alto.
La propuesta cosechó apoyos inmediatos que trascendieron las fronteras partidarias.
La concejal radical Rocío Tedesco, una de las representantes más jóvenes del territorio bonaerense, respaldó la revisión de este límite histórico.
Desde diversos sectores vinculados a las políticas de juventud coincidieron en que el recambio generacional no debe ser solo discursivo, sino expresado en cargos de decisión real.
Un debate maduro
Aunque surgieron algunos interrogantes técnicos menores sobre cómo se resolvería una eventual línea de sucesión ejecutiva transitoria, el consenso general es favorable.
Las nuevas generaciones ya no se conforman con pegar carteles o armar reuniones; exigen sentarse en las mesas donde se define el destino de sus comunidades.
De aprobarse, la Provincia de Buenos Aires dará un paso fundamental hacia una democracia más inclusiva, representativa y verdaderamente moderna.



