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“Turismo sanitario”, la salud de los nicoleños a la deriva

Centros de atención ubicados en cada extremo de la ciudad, escasez de medicamentos y un transporte público con más deficiencias que soluciones. Una combinación perfecta para los dolores de cabeza

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A pesar de los bombos y platillos que retumban en la política sanitaria público-privada que fomenta el passaglismo, la teoría no se reproduce en una puesta en práctica eficiente para los miles de nicoleños que quedan a merced de estas decisiones.

Desde hace años la tendencia del Poder Ejecutivo fue la de centralizar lo más que se pueda la atención primaria de la salud, como primera etapa tuvo lugar el cierre sistemático de los dispensarios y salas de atención que se encontraban en decenas de barrios de la ciudad, un punto de urgencia para los vecinos que lo necesitasen, sea por una emergencia o por la falta de movilidad propia. A continuación, comenzó la construcción de nosocomios con dinero del Presupuesto municipal, pero puestos bajo la conducción de agentes privados que se vieron favorecidos a través de una desconocida licitación -si es que realmente la hubo- que les entregó las llaves de edificios a estrenar.

Como si fuera poco, el mencionado plan de acción último detalles con el traslado del Centro de Medicina Preventiva (CEMPRE) que contemplaba la ex Asistencia Pública, llevándolo desde la comodidad del microcentro nicoleño hacia el Hospital Zona Norte sin argumentos claros para despojar de estos servicios a la zona neurálgica de la localidad.

Tras todo ello, nuevas quejas de los ciudadanos aparecen no solo por la incomodidad a la que han sido impuestos, si no también a una escasez de medicamentos que genera un trajín aún peor para continuar tratamientos.

Falta de comunicación y medicamentos

En virtud de estas complicaciones, una vecina de San Nicolás dialogó con COSA CIERTA para dar cuenta de una situación que deja manifiesta la complejidad del sector de salud pública nicoleño. “Primero me atendí con un cardiólogo en el Sanatorio de Zona Sur, ahí me recetan la medicación y cuando pregunté si era cara me dijeron que me la daban pero no ahí, que eso se retira en el hospital de calle Illia (sic)”, expresó en primera instancia esta nicoleña. “Fui hasta el Hospital de Zona Norte, le pregunté a una señora que estaba atendiendo que necesitaba esa medicación y me dijeron no hay”, puntualizó y añadió: “Le pregunté entonces cuando podía volver a buscarlo y me respondió que hay medicaciones que directamente no hay”. “Se ve que es así, hay algunos y no otros, lástima que uno se va tan lejos”, expresó ante el fallido viajo desde un nosocomio a otro.

Un testimonio breve y conciso que demuestra primeramente la falta de trabajo mancomunado entre los diferentes centros de atención, sumado a la representación gráfica de la subejecución por parte de “Hechos” en las diversas áreas sanitarias y principalmente en el nosocomio que aún depende del Poder Ejecutivo. Lo que debió ser una solución práctica y lo más rápida posible, al tratarse de una cuestión médica, termina demorando a una paciente que podría haber ganado tiempo valioso sin mencionar el gasto económico que puede representar.

Costoso e ineficiente

Ante tal escenario se puede entrever una nula planificación a la hora de contemplar un servicio de transporte público que desde hace meses en San Nicolás genera un sinfín de quejas por parte de sus usuarios y que ahora también afecta a quienes son pacientes del sistema de salud nicoleño. Por ejemplo, si una familia tipo -dos adultos y dos menores- requiere de trasladarse y no tiene la facilidad de una movilidad propia debe pagar al menos ocho pasajes de colectivos si tiene que conectar entre Sanatorio y Hospital.

Si se tiene en cuenta que la tarifa plana en la actualidad cuesta $1.935, la logística para un grupo familiar que necesita moverse en el trajín sanitario de la ciudad se eleva a un gasto de $7.740. Esto si el análisis se detiene solo en la cuestión monetaria, pero a esto se le de agregar las complicaciones que trae consigo un sistema de frecuencias que suele modificarse recurrentemente sin notificación alguna por parte de la empresa Vercelli Hnos (EVHSA).

En fin, las decisiones desde las oficinas del Poder Ejecutivo conducido por Santiago Passaglia demuestran una enorme carencia cuando llega el turno de aplicarse en el día a día que atraviesan los contribuyentes cada vez más a la deriva por las erróneas decisiones de sus gobernantes.

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