
Durante julio, nueve instituciones educativas de San Nicolás fueron blanco de al menos once ataques, entre robos, intentos de ingreso y hechos de vandalismo. Las escuelas primarias N.º 17 y 46 sufrieron dos episodios cada una.
La mayoría de los casos se concentró en los últimos días del mes, profundizando la preocupación de las comunidades escolares ante la reiteración de daños y la creciente sensación de impunidad.
Los ataques se produjeron principalmente durante la noche y la madrugada. Para acceder a los edificios, los responsables rompieron cristales, violentaron aberturas y dañaron cerraduras, candados y rejas. Una vez en el interior, revolvieron distintos espacios y dejaron materiales didácticos, cajas y elementos de trabajo arrojados en el suelo.
Entre los principales objetivos estuvieron los medidores de gas, los caños de cobre, el cableado eléctrico y los calefactores. La sustracción de componentes vinculados con servicios esenciales obligó a interrumpir preventivamente el suministro en algunos establecimientos hasta que las instalaciones pudieran ser revisadas y reparadas.
Uno de los casos más reiterados fue el de la Escuela Primaria N.º 46, ubicada en Beethoven y Strauss, en Barrio Las Mellizas. El edificio sufrió dos ataques en menos de 24 horas: primero rompieron varias ventanas y luego robaron el medidor de gas y parte de la cañería.
La situación afectó el funcionamiento del comedor escolar y obligó a cortar el servicio de manera preventiva. Las imágenes difundidas muestran los daños ocasionados en las instalaciones y el desorden dejado dentro del establecimiento.
La Escuela Primaria N.º 17, de Román Subiza 1295, también fue atacada en dos oportunidades. El 18 de julio sustrajeron tres reflectores exteriores y, durante la noche del lunes 27, desconocidos forzaron puertas y ventanas y rompieron vidrios durante un aparente intento de ingreso.
La sucesión de hechos había comenzado el 6 de julio en el Jardín de Infantes N.º 903, ubicado en Villa Riccio. Delincuentes violentaron los accesos, provocaron destrozos en puertas y ventanas y se llevaron un televisor e insumos destinados a la cocina.
El 17 de julio fue afectada la Escuela Primaria N.º 45, de Zaracondegui 474. Allí sustrajeron aproximadamente diez metros de cableado subterráneo y ocasionaron daños en las rejillas de ventilación.
Entre el 27 y el 28 de julio se sumaron los ataques contra la Escuela Primaria N.º 43, el Jardín de Infantes N.º 917 y nuevamente la Primaria N.º 17. En los dos primeros establecimientos fueron robados los medidores de gas.
Durante los últimos días también se reportaron daños en los calefactores de la Escuela Secundaria N.º 5 y el robo del caño de cobre conectado al medidor del Centro de Formación Profesional N.º 402, que quedó sin suministro.
La seguidilla alcanzó además al Jardín de Infantes N.º 923, ubicado en Pringles 848, donde desconocidos ingresaron con fines de robo y ocasionaron numerosos destrozos.
Las nueve instituciones afectadas durante julio fueron:
- Escuela Primaria N.º 46: Beethoven y Strauss
- Escuela Primaria N.º 43: Las Palmas y Gil Medina
- Escuela Primaria N.º 45: Zaracondegui 474
- Escuela Primaria N.º 17: Román Subiza 1295
- Escuela Secundaria N.º 5: Zaracondegui y Chacabuco
- Centro de Formación Profesional N.º 402: Einstein 548
- Jardín de Infantes N.º 923: Pringles 848
- Jardín de Infantes N.º 917: Verdi 1728
- Jardín de Infantes N.º 903: Villa Riccio
La reiteración de robos y destrozos obliga a destinar recursos a reparar edificios y reponer elementos indispensables. La preocupación aumenta ante el regreso a clases previsto para este lunes 3 de agosto, especialmente en los establecimientos donde todavía deben restablecerse servicios o finalizarse trabajos.
Fuente: con imagen ilustrativa



