
La final por el ascenso a la Liga Argentina dejó una historia muy particular. Entre los cientos de hinchas de Regatas que coparon la cabecera visitante del Microestadio de River apareció Samuel, un fanático de Boca que decidió sumarse al aliento del conjunto nicoleño.
Su elección tuvo una explicación muy especial. “Fui porque me hizo recordar a la hinchada de Boca: los colores, la gente, la unión y, por encima de todo, el aliento. Además, siendo bostero no quería correr algún riesgo estando en la tribuna local”, contó.
Lo que vivió durante el partido lo sorprendió por completo. “Me sentí un nicoleño más. El sentimiento me sobrepasó. Terminé cantando y alentando por un equipo que conocí esa misma noche. Fue extraordinario y un sentimiento muy lindo”, relató.
La experiencia fue tan fuerte que, aunque no pudo viajar para el segundo encuentro de la serie en La Ribera, seguirá acompañando al equipo de Pablo Dastugue. “Por supuesto que voy a ver el partido. Intenté hacer todo para estar en La Ribera, pero no se dio. Estaré mirando la transmisión desde casa, alentando a Regatas”, aseguró.
Una historia que demuestra que, a veces, la pasión de una tribuna trasciende los colores de toda la vida y es capaz de conquistar a cualquier amante del fútbol y del deporte.



