
Detrás del sueño también hay dirigentes
Cuando la pelota empieza a picar y los tablones explotan, casi todas las miradas apuntan a los jugadores. Pero detrás de cada equipo competitivo hay meses de trabajo silencioso, reuniones, llamados, sponsors, viajes y personas que dedican gran parte de su vida para que todo funcione.
Uno de esos seres imprescindibles es Gerónimo Podestá, presidente de la Subcomisión de Básquet de Regatas, quien conduce el proyecto profesional que volvió a colocar al Náutico entre los mejores equipos de la Liga Federal. Mientras el conjunto de Pablo Dastugue disputa una histórica final por el ascenso frente a River Plate (0-1), el dirigente repasó con GOLAZO el esfuerzo que hay detrás de este presente, la dura sanción que debieron superar, el legado familiar y el orgullo de representar al club de toda su vida.
¿Qué significa ser el presidente de la Subcomisión de Básquet Profesional a tu edad?
Es una responsabilidad enorme por la historia que tiene Regatas en esta disciplina. Hay muchísimo trabajo detrás de cada temporada. Me gusta el básquet desde muy chico y asumí este desafío porque me apasionaba. No es una tarea sencilla, pero la estamos disfrutando y creo que el trabajo de estos años está dando sus frutos.
¿Cuánto tiempo demanda una temporada?
Muchísimo más de lo que la gente imagina. Todo empieza tres meses antes del torneo, buscando recursos, sponsors y garantías para que el club pueda competir. Después aparece el día a día: acompañar a los jugadores, especialmente a los que vienen de afuera, resolver problemas, organizar viajes y reuniones. Por suerte somos un gran grupo de trabajo y podemos repartir las responsabilidades.
¿Cómo es gestionar un plantel profesional?
Hay que entender que ellos viven de esto. Nuestro compromiso es brindarles las mejores condiciones posibles para que sólo se preocupen por jugar. Hasta ahora nos tocó trabajar con excelentes profesionales y mejores personas. Eso hace todo mucho más fácil.
¿Cómo digirieron la proscripción de 11 meses sin básquet?
Fue un golpe muy duro. Habíamos hecho todo el trabajo previo para competir y, por una situación completamente ajena a este plantel, nos quedamos afuera. Psicológicamente fue muy difícil, pero el amor por el club hizo que nunca bajáramos los brazos. Hoy estar nuevamente peleando un ascenso tiene un valor enorme.
¿Qué representa Regatas en tu vida?
Es todo. Desde chico viví en el club. Salía de la escuela y me iba con el uniforme directamente a La Ribera con mis amigos. El club me dio amistades, me hizo conocer los deportes, valores, educación y un lugar donde crecer. Todo lo que hago hoy es una forma de devolverle un poco de todo lo que me dio.
¿Cuánto tienen que ver Nadia, Lupe y Olivia en este camino?
Son mis pilares. Sin ellas sería imposible hacer todo esto. Ellas bancan las reuniones, los viajes, las horas fuera de casa y entienden el tiempo que demanda el club. Siempre voy a estar agradecido porque este trabajo también es de ellas. Sin ellas sería imposible.
Sos nieto de Juan José Luciano, uno de los presidentes más importantes de la historia de Belgrano. ¿Cómo se vive esa particularidad?
Juanjo (Juan José Luciano) es como mi segundo padre. Mucha gente desde afuera ve raro que yo esté tan identificado con Regatas siendo nieto de quien fue un emblema de Belgrano, pero para nosotros nunca fue un problema. Siempre nos manejamos con muchísimo respeto. Él ama a Belgrano y yo amo a Regatas. Nos ponemos contentos cuando al otro le va bien y siempre nos acompañamos desde el lado familiar. Después, cuando toca un clásico, cada uno defiende sus colores.
¿Qué aprendiste de él?
Más que cuestiones dirigenciales, me enseñó valores. Me crié con él y siempre me inculcó ser buena persona, respetuoso y responsable. Compartimos muchísimas cosas, sobre todo cuando estudié en Buenos Aires, y aprendí muchísimo de él como persona. Esas enseñanzas hoy me ayudan a conducir un grupo de trabajo. Nunca hablamos demasiado de gestión deportiva, pero siempre está para darme un consejo o una mirada cuando la necesito. Tener ese respaldo y ese ejemplo es un privilegio enorme.
Están definiendo el ascenso a la Liga Argentina frente a River ¿Cómo lo están viviendo?
Es un momento histórico por la instancia y por el rival. Lo estamos viviendo con muchísima responsabilidad, pero también disfrutándolo. Llegar hasta acá cuesta muchísimo. La gente se lo merece, los jugadores también. Lo importante es que todos podamos vivir esta serie como una verdadera fiesta. Confiamos plenamente en este grupo y tenemos mucha fe.
¿Cuál es el secreto para estar otra vez entre los mejores de la Liga Federal?
El grupo humano. Más allá del talento, este plantel está formado por personas increíbles. Lo mismo pasa con el cuerpo técnico. Cuando aparecen los momentos difíciles, ellos se sostienen entre todos. Ahí está la diferencia. Estoy profundamente orgulloso de este equipo porque representan perfectamente los valores de Regatas. Si hoy estamos donde estamos es gracias a ellos.



