
Después de años de espera, Mabel finalmente cumplió el sueño que había sostenido durante gran parte de su vida: convertirse en madre. Este miércoles, a los 62 años, nació su primer hijo, David, en el Hospital Interzonal General de Agudos “San Felipe” de nuestra ciudad.
El bebé nació durante la mañana mediante una cesárea, pesó 2,750 kilos y se encuentra sano. Luego del nacimiento permaneció durante algunas horas en Neonatología, mientras su mamá se recuperaba de la intervención y aguardaba el momento de poder tenerlo nuevamente en brazos.
La llegada de David representa para Mabel el cierre de un largo camino que comenzó mucho antes del embarazo. El deseo de ser madre permaneció vigente incluso después de que atravesara la menopausia, etapa a partir de la cual decidió buscar alternativas dentro de la medicina reproductiva.
Un embarazo logrado mediante fecundación in vitro
La gestación fue posible gracias a un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) realizado en Rosario con el doctor Matías Colabianchi, especialista en ginecología y reproducción asistida.
Debido a que Mabel ya había atravesado la menopausia, el procedimiento incluyó ovodonación. Esta técnica permite utilizar un óvulo donado para formar un embrión mediante fecundación in vitro, que posteriormente es transferido al útero de la mujer que llevará adelante el embarazo.
Luego de la transferencia embrionaria comenzó una gestación que evolucionó favorablemente durante nueve meses y llegó a término con una cesárea realizada en el Hospital “San Felipe”.
El proceso requirió controles médicos y un seguimiento especializado, teniendo en cuenta las características particulares del embarazo y la edad de la futura mamá.
Una gestación que evolucionó favorablemente
La obstetra Romina Ruffini acompañó a Mabel durante los nueve meses de embarazo y realizó el seguimiento de la gestación.
De acuerdo con la profesional, el embarazo evolucionó con normalidad y la paciente cumplió con los controles y las indicaciones médicas correspondientes.
La evolución permitió llegar al final de la gestación sin complicaciones relevantes y concretar el nacimiento mediante una cesárea.
Después del parto, David permaneció temporalmente en Neonatología para su observación, mientras Mabel iniciaba la recuperación de la intervención. El recién nacido registró un peso de 2,750 kilos y se encuentra sano.
Un deseo que nunca abandonó
La historia de Mabel está marcada por una búsqueda personal que se extendió durante años. El deseo de ser madre permaneció presente incluso después de la menopausia y la llevó a recurrir a un tratamiento de reproducción asistida.
La fecundación in vitro con ovodonación permitió avanzar con el proyecto y concretar el embarazo.
Para la mujer, el nacimiento de David representa mucho más que un acontecimiento médico. Es la concreción de un proyecto personal que mantuvo vigente durante años y que finalmente pudo hacerse realidad.
La edad no significó el abandono de ese deseo y el acompañamiento médico permitió atravesar el proceso hasta llegar al nacimiento.
Una maternidad después de los 60
El caso de Mabel es poco frecuente por tratarse de una primera maternidad a los 62 años, después de la menopausia y mediante técnicas de reproducción asistida.
Existen antecedentes internacionales de mujeres que fueron madres después de los 60 años mediante tratamientos de fertilidad. En 2005, la rumana Adriana Iliescu dio a luz a los 66 años. Un año después, la española María del Carmen Bousada de Lara fue madre de mellizos cerca de los 67 años. En 2015, la alemana Annegret Raunigk tuvo cuatrillizos a los 65 años luego de recurrir a técnicas de reproducción asistida.
Estos casos reflejan las posibilidades que ofrecen actualmente los avances de la medicina reproductiva, aunque cada tratamiento requiere una evaluación médica individual y un seguimiento especializado.
En el caso de Mabel, el camino terminó este miércoles en San Nicolás con el nacimiento de su primer hijo.
El comienzo de una nueva etapa
Mientras David permanecía algunas horas bajo observación en Neonatología, Mabel atravesaba sus primeras horas de recuperación después de la cesárea.
La expectativa estaba puesta en el momento de poder tener al bebé nuevamente junto a ella y comenzar una etapa completamente nueva.
La historia combina un deseo personal sostenido durante años, los avances de la medicina reproductiva y el acompañamiento de un equipo médico que siguió el embarazo hasta el nacimiento.
A los 62 años, después de atravesar la menopausia y recurrir a un tratamiento de fecundación in vitro con ovodonación, Mabel finalmente se convirtió en madre.
Y en el Hospital San Felipe, ese sueño que durante tantos años había esperado finalmente tuvo nombre propio: David.



