
El fin de semana, el diputado provincial Manuel Passaglia sorprendió al participar de la Batalla de Farmear Aura, una propuesta vinculada a una tendencia que en las últimas semanas se volvió viral entre jóvenes y usuarios de redes sociales.
“Farmear aura” refiere, en el lenguaje digital, a realizar acciones que permitan sumar simbólicamente carisma, presencia o reconocimiento frente a los demás. La expresión nació de la jerga gamer y hoy también identifica competencias presenciales basadas en gestos, poses y actitudes.
Una escena que llamó la atención
En ese contexto, Passaglia decidió incorporarse a la dinámica del evento y terminó protagonizando una de las escenas más comentadas de la jornada. Su participación mostró un perfil descontracturado y una búsqueda de cercanía con un público joven, en un formato alejado de los ámbitos habituales de la actividad política.
Pero detrás de esa imagen existe también otra dimensión de su trayectoria pública: una agenda judicial que atraviesa a su entorno familiar y que continúa teniendo expedientes abiertos.
Las investigaciones que siguen en la Justicia
En el ámbito de la Justicia Federal, Passaglia es investigado junto a integrantes de su familia en una causa iniciada en 2018 por presunto enriquecimiento ilícito, lavado de activos y negociaciones incompatibles con la función pública. El expediente incluye actuaciones vinculadas al patrimonio declarado y a contrataciones relacionadas con CONIDELTA y la SAPEM “Descubrí San Nicolás”, y tuvo allanamientos en dependencias municipales.
En paralelo, en la Justicia bonaerense existe una denuncia relacionada con los hechos ocurridos durante las protestas de 2021 en la Reserva Natural Rafael de Aguiar, que incluye acusaciones por presunto tráfico de influencias y detención ilegal. A su vez, la Justicia Contencioso Administrativa intervino posteriormente respecto de obras y movimientos de suelo en ese mismo espacio natural.
Entre la imagen y la agenda judicial
La participación de Passaglia en una tendencia nacida en las redes puede leerse como parte de una estrategia de acercamiento a nuevos públicos. La escena, sin embargo, convive con una dimensión menos visible de su actividad pública: los expedientes judiciales que todavía deben avanzar y determinar responsabilidades, en caso de corresponder.
Entre “farmear aura” y la acumulación de expedientes, la política también se juega en esa diferencia: la imagen que se construye hacia afuera y las cuestiones que, puertas adentro de los tribunales, todavía esperan respuestas.



