
Hace dos años, la vida de Florencia Comas se apagó de manera trágica, dejando una marca profunda en la comunidad nicoleña. Tenía 27 años cuando fue vista por última vez tras llevar a su hija al jardín y lo que comenzó como una búsqueda desesperada terminó con el hallazgo de su cuerpo en un camino rural de la zona, atado y envuelto en una sábana, determinándose tiempo después mediante la autopsia que su muerte había sido provocada por asfixia.
Aquella tragedia dió paso a un complejo camino judicial, con el avance de la investigación y las pericias correspondientes, sospechosos iniciales como Walter Roberto Solís y Nahuel Siboldi quedaron formalmente sobreseídos y desligados por completo del hecho. La causa se concentró entonces en Jonathan Gabriel Latapié, imputado principal con prisión preventiva; sin embargo, el caso sufrió un giro definitivo a fines de febrero de 2025, cuando Latapié se quitó la vida en su celda del penal de Melchor Romero, extinguiendo la posibilidad de llevar la causa a un juicio oral.
Sin llegar a la instancia de un debate penal frente a la justicia, lo que persiste en la comunidad es la ausencia irreparable de una madre, una hija y una mujer querida por sus allegados. Su historia trascendió las crónicas policiales para convertirse en un hecho grabado en la memoria local.
A 24 meses de su partida, el recuerdo de Florencia se mantiene presente en la ciudad y es una fecha que convoca al acompañamiento y a la reflexión, donde el respeto por la pérdida se transforma en un compromiso de la comunidad para acompañar a su familia y mantener viva su historia.



