Actualidad

Reapertura de playas y “El Niño”, ¿un objetivo coherente o mera campaña electoral?

Con el verano cada vez más cerca el passaglismo está empecinado en una nueva cruzada política, sin embargo, el panorama no se muestra definitivamente alentador y los costos que podría representar este proceso se desconocen

banner-noticia
banner-noticia

Desde el año 2022 a raíz de una medida cautelar judicial el acceso a las playas “El Arenal” y “Barranquitas” se mantiene clausurado para el uso público. Estos espacios que geográficamente están ubicados a la vera del Río Paraná del lado de San Nicolás fueron inaugurados durante la gestión de Manuel Passaglia, aunque en primera instancia el tránsito por esos sectores estaba restringido a los colectivos allí ubicados y traslados a pie o bicicleta, la posterior decisión de abrir paso a los vehículos particulares comenzó a desvirtuar el cuidado ambiental generando las complicaciones que posteriormente desembocaron en el escenario actual. 

Sin embargo, a la espera de unas nuevas elecciones generales, “Hechos” bajo la tutela de Santiago Passaglia comenzó un proceso mediático y jurídico con el fin de volver a entrar en la discusión con el gobierno provincial para reabrirlas. Empero, las expectativas en torno a los posibles efectos del clima y sus consecuencias en la región no presentan un horizonte completamente alentador para una obra de esta índole.

El Niño

Luego de lo que supieron ser años de sequía y escasas lluvias tanto en San Nicolás como en la región, el panorama que se prevé para la próxima temporada estival es completamente contrario. “Los pronósticos actuales muestran una mayor probabilidad de precipitaciones por encima de lo normal sobre el norte y centro del Litoral y sectores del este del país. Esto no significa que vaya a llover permanentemente ni que necesariamente tengamos una gran crecida, sino que aumenta la probabilidad de episodios de lluvias abundantes y, por lo tanto, de respuestas hidrológicas importantes, explicó Mauricio Norman Saldívar, meteorólogo y licenciado en Enseñanza de Ciencias Ambientales, a COSA CIERTA. Ante tal situación, el profesional de la materia se refirió a las cuestiones que deberían atenderse en la ciudad: Para el Delta del Paraná hay que mirar además toda la cuenca. Lo que ocurra en San Nicolás dependerá fundamentalmente de las precipitaciones que se produzcan aguas arriba y de la evolución de los principales tributarios y, en menor medida, de cuánto llueva allí.

Asimismo, otro factor a tener bajo cuidado es lo que pueda ocurrir en el nivel fluvial del río Paraná. El Paraná es un río de una cuenca enorme y su respuesta en San Nicolás tiene una inercia considerable. Una lluvia intensa sobre la ciudad puede generar anegamientos locales, pero no necesariamente una subida extraordinaria del río. Para que el Paraná alcance niveles significativamente mayores en San Nicolás debe existir una combinación de lluvias importantes sobre sectores relevantes de su cuenca, aportes de los tributarios y condiciones hidrológicas que favorezcan la propagación de esa onda de crecida. Por eso, El Niño no permite pronosticar hoy una determinada altura del Paraná en San Nicolás. Lo que sí permite es identificar un escenario de mayor riesgo hidrológico durante los próximos meses, destacó Saldívar.

¿Y las playas?

Con este escenario en el futuro cercano, empiezan las incógnitas respecto a qué sucederá con El Arenal y Barranquitas, además de si es necesario una inversión -que se desconoce en números concretos- de ese estilo teniendo en cuenta la posibilidad de que pueden quedar anegadas. Una situación que ya se vivió tras la clausura con subidas ocurridas durante las últimas crecidas donde se pudo ver gravemente afectado el espacio recreativo y las estructuras allí montadas. Consultado por este medio, el meteorólogo con más de 30 años de experiencia señaló: En cuanto a la reapertura de playas, no diría que la reapertura sea incorrecta por el solo hecho de estar atravesando un año El Niño. Pero sí considero que debería realizarse bajo un esquema de gestión dinámica del riesgo.

Es en este punto donde el passaglismo parece no detenerse en lo discursivo, ¿es realmente necesaria la reapertura con todo lo que implica?. Concretamente, el problema no es solamente si hoy el río está bajo o en un nivel adecuado para habilitar una playa, la situación se recrudece en el factor preventivo. La pregunta importante es cuál es la capacidad de anticipación ante una eventual subida del río. Por eso, una reapertura responsable debería estar acompañada de umbrales claros: un nivel de vigilancia, un nivel de restricción y un nivel de cierre, definidos previamente. De esa manera, no se espera a que aparezca el problema para tomar la decisión, explicó Saldívar. “En definitiva, no hay que cerrar las playas por El Niño, pero tampoco gestionarlas como si El Niño no existiera. La decisión debería estar vinculada a la evolución real del nivel del río y a un protocolo de alerta que permita suspender la actividad preventivamente, añadió.

De esta manera todo recae sobre el oficialismo, si es que estará listo y como justificará el gasto en este procedimiento legal, de tierras y político en caso de que la naturaleza no obedezca a los caprichos electorales.

banner-noticia

Artículos Relacionados

Volver al botón superior
×