
Los Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 arrancaron con todo para la delegación argentina. En medio de las competencias, la euforia del público y las medallas, también se dieron a conocer las historias de sacrificio, superación y pasión que caracterizan a los deportistas.
Una de ellas es la de Azul Chiorazzo, atleta de clavados de 21 años que representó de gran manera a la Argentina. Nacida en Ecuador por una casualidad, se formó en una familia de deportistas y conoció su gran pasión luego de sufrir una dura lesión.
En diálogo desde el Invencible Centro Acuático de Rosario, contó qué se siente competir para el país, su camino en el deporte combinado con su carrera universitaria y la meta de llegar a los Juegos Olímpicos.
Nació en Ecuador por casualidad, pero es argentina
El vínculo de Azul Chiorazzo con el deporte surgió mucho antes de su nacimiento. Su padre, Horacio Chiorazzo, fue un centrodelantero aguerrido y goleador que supo jugar en Lanús, varios clubes de Bolivia y Aucas de Ecuador, e incluso se dio el lujo de ser el máximo artillero de la Copa Sudamericana 2004 con un gol a Boca incluido jugando para Bolívar.
“Mi papá fue jugador de fútbol toda su vida y cuando era chico se fue a jugar afuera. Le tocó estar en Ecuador (2005), que es donde nací”, contó Azul luego de un intenso entrenamiento en el Centro Acuático que no le quitó la sonrisa.
Una lesión que la llevó a descubrir su verdadera pasión
Lejos de las canchas y el césped, el camino personal de Azul con el deporte comenzó a través de la gimnasia artística, donde tuvo un gran recorrido. “Mis inicios fueron en el Club Lanús, donde representé dos veces a la Selección, fui campeona sudamericana dos años consecutivos”, contó.
Sin embargo, este tiempo fue corto: “Tuve una lesión en la espalda muy grave, dos hernias de disco, dos discos deshidratados, que es una lesión común en la gran mayoría de gente, pero no de tan chica. Eso hacía que me doliera mucho, me generaba mucha parestesia en las piernas (hormigueo, adormecimiento); ya en un momento había dejado de caminar bien, me dificultaba mucho”.
La preocupación por su salud la llevó a abandonar su pasión, pero el alma de atleta de Azul encontró una nueva: los clavados.
“En realidad no lo elegí particularmente, sino que tuve que hacer rehabilitación. Fui a natación y ahí me quedé cuatro meses más o menos. Durante una clínica en el Cenard vi la pileta y dije ‘pruebo natación, pruebo clavados’”, explicó sobre este flechazo.
Dentro de esta disciplina, Chiorazzo compite en dos modalidades: trampolín de un metro y trampolín de tres metros. “Son cinco saltos de los cinco grupos que son: adelante, atrás, inverso, adentro y giro, y se repite en los dos”, detalló.
La joven se topó pronto con un obstáculo inesperado: la poca competencia a nivel nacional de su deporte. Pese a esto, eligió dar un paso más y medirse contra los mejores del exterior. “A nivel nacional no somos muchos, no es una competencia que te deje medirte mucho, así que solemos buscar más torneos afuera”, afirmó y contó que estuvo participando en un certamen de gran nivel en Brasil.
Y agregó: “Nos preparamos mucho para ese torneo, fuera y dentro del agua con kinesiólogo, nutricionista, preparador físico, psicólogo y con mi entrenador. Hice una preparación fuerte para estar acá”.
Representar a la Argentina a nivel internacional en dos deportes diferentes
La carrera de Azul Chiorazzo tiene una particularidad que muy pocos deportistas consiguen: representar a la Argentina de manera internacional en dos deportes diferentes.
“Siempre es un orgullo. Una a veces no lo dimensiona tanto, pero estás representando a tu país. Es el segundo deporte en que me toca hacerlo y siempre lo hago con mucho amor y mucho cariño”, sostuvo, recordando aquel paso por la gimnasia.
Además, estos Juegos Suramericanos le dieron la posibilidad de compartir con otros atletas en una villa olímpica por primera vez: “Es hermoso. Es la primera vez que estoy en una villa porque en Asunción el año pasado en los Juegos Panamericanos estábamos en hoteles. Es muy lindo, están todos acá, es una sensación hermosa y no se vive siempre”.
La parte mental, un aspecto fundamental en el deporte
En un deporte de tanta precisión se manejan errores y aciertos, frustraciones y alegrías, enojos y satisfacciones. Por eso, la parte mental juega un papel fundamental y en el caso de Azul no es la excepción.
“Para mí es fundamental mi psicóloga; incluso cuando estoy en los viajes, estoy hablando constantemente con ella todos los días”, aseguró.
“Es un deporte que necesitas estar bastante bien porque son cinco saltos; podés fallar el primero, pero te quedan cuatro más. Y es muy difícil a veces remontarlo, es muy difícil la situación de que te salga en todos los entrenamientos, pero en el torneo dudás y no sale”, reveló.
Comentó, además, que el debut suele ser un punto de atención particular: “A mí siempre me cuesta un poco, me pongo bastante nerviosa; romper el hielo te ayuda un poco”.
“Cuando competí, hubo un montón de gente. Estoy súper agradecida con todos los que se interesaron por venir a los clavados. No me esperaba tanta gente. Es hermoso cuando dicen tu nombre y te grita el público. Es una satisfacción hermosa y le agradezco mucho al público de Rosario”, afirmó conmovida, tras haber logrado buenos desempeños en los trampolines de uno (7° puesto) y tres metros (6°).
En medio de la competencia, Azul estudia una carrera universitaria
Como la gran mayoría de los deportistas amateur, vivir del deporte es muy complicado. Por eso, en paralelo a su desempeño en el alto rendimiento, Azul cursa una carrera universitaria con un programa especial para atletas.
“Siempre me gustó mucho la Nutrición y tuve interés por la alimentación. Hoy en día estoy en un programa que se llama ‘doble carrera’ en mi universidad. Yo estoy estudiando en la Universidad de Lanús y me ayudan con las faltas, con los trabajos prácticos, con los parciales”, contó.
El apoyo de sus padres, un apoyo fundamental
Teniendo en cuenta su juventud y su vida deportiva, el apoyo de sus padres es fundamental para poder alcanzar sus objetivos. A través de sus redes sociales, Azul lo dejó en claro con un tierno posteo desde Rosario.
“Mis papás son lo más lindo que tengo. Dentro y fuera de la pileta me apoyan constantemente. Yo sé que si estoy mal, voy a ellos; si estoy bien, también voy a ellos. Siempre tienen el oído para escuchar mis sueños y por eso están acá apoyándome siempre”, afirmó con emoción.
Al mismo tiempo, se tomó el tiempo de reconocer a su mamá, que es la persona que la acompaña día a día en este camino: “Me lleva, me trae, me espera; si tengo que entrenar en el Cenard, si tengo que entrenar en el Parque Olímpico, donde sea, sé que mi mamá está conmigo”.
Los Juegos Olímpicos como meta
A sus 21 años, Azul tiene en claro sus objetivos en el deporte. Luego de su participación en varios torneos internacionales y saber qué se siente usar el escudo argentino, tiene una meta: llegar a los Juegos Olímpicos.
“Mis objetivos en este torneo son superarme, que los saltos me salgan lindos; no hay mayor satisfacción que esa. Ese es mi objetivo: terminar contenta. Nunca digo un objetivo de puesto porque depende de muchas cosas y sé que se me va a ir dando de a poco porque soy bastante nueva en este deporte, compito con chicas que tienen mucha experiencia y la verdad que soy privilegiada de competir al lado de ellas”, reflexionó con mucha madurez.
Y aseguró con una sonrisa e ilusión: “Y en el deporte, obviamente, estar en un Juego Olímpico es mi sueño desde que soy chica; desde que tengo uso de memoria”.



