
Gonzalo Arnedillo se crio en La Emilia y durante su adolescencia vivió en San Nicolás. Su interés por el medio ambiente lo llevó a estudiar la Licenciatura en Ciencias Ambientales en la Universidad de Buenos Aires (UBA), donde actualmente se desempeña como docente. Además, continúa su formación académica mediante estudios de doctorado relacionados con su especialidad. En su tiempo libre disfruta de andar en bicicleta, remar, escribir y compartir momentos con los animales, actividades que complementan su interés por el conocimiento científico.
Lo cautivador de la complejidad: “Estudiar el medio ambiente es complejo y, para poder entenderlo, necesitás contemplar una gran cantidad de variables existentes. Los hechos ambientales se producen debido a diferentes causas y factores, y estar atento a eso me genera cierta adrenalina que por momentos no tiene explicación, pero, a la vez, me demuestra que lo que sucede con el medio ambiente es un proceso similar a lo que sucede con la vida misma. Además, estudiar los recursos naturales y todo lo que conlleva también me permite entender el sustento que necesitamos para poder vivir”.
El paso del tiempo dentro de la profesión: “Cambiaron muchas cosas de aquella persona que fui en mis comienzos. Hoy tengo la mirada mucho más agudizada, aprendí a ver las cosas desde otra perspectiva y eso me permitió analizarlas de otra manera. Si bien sigo aprendiendo sobre la carrera que elegí, ahora quiero plasmar todo lo aprendido en mi ciudad, que es donde estoy la mayor parte del tiempo”.
La actualidad de la problemática del medio ambiente en la ciudad: “La actualidad es totalmente despojada, no se le presta atención. Existen varias problemáticas: una es la situación de los vecinos de ATANOR y la ausencia de un estudio epidemiológico; otra es el caso del Ecoparque, que anteriormente era una reserva ecológica, y su baja de categoría en el territorio. Antes se encontraba dentro del Sistema Federal de Áreas Protegidas (SIFAP) y ahora, con la nominación de ‘Ecoparque’, ya no está categorizado en el sistema; es un invento, como ocurre en otras ciudades. Ahora los encargados de manejar todo este asunto desean que nuevamente tenga una gestión sustentable, viendo qué ordenanzas pueden elaborar mediante la participación ciudadana. El interrogante es por qué ahora sí desean tener esa participación ciudadana y no años atrás, cuando presenté una propuesta al Concejo Deliberante y no me dieron bola. Y, por último, existe un problema institucional importante respecto de la libre información sobre la calidad del agua que consumen los nicoleños. La ciudadanía debe tener acceso a cómo se encuentra el estado del agua que consume y saber si los encargados de lograr la calidad necesaria cumplen con los requisitos, protocolos y tratamientos pertinentes que no afecten a los ciudadanos en su consumo”.
La solicitud de la Banca 21: “Solicité al Concejo Deliberante la Banca 21 para exponer ante los concejales la situación que sucede con el agua en la ciudad y exigirle al Poder Ejecutivo que muestre los datos. Esto va a permitir que la ciudadanía monitoree el cuidado y el trabajo que se realizan sobre el agua que consumen los habitantes de San Nicolás, así como también que las distintas universidades afines de la región puedan realizar trabajos de investigación y control, ayudando a prevenir problemáticas mayores que afecten a la comunidad”.
La información en la sociedad: “No me considero capacitado para hablar o ser representante de la sociedad de San Nicolás, pero considero que estas problemáticas son muy poco tratadas en la información diaria. También se lee muy poco en las redes, a causa de la escasa información que brindan los organismos a cargo de la cuestión. Creo que hay una parte de la sociedad que conoce esta problemática y es minoritaria, mientras que la otra gran parte está totalmente desinformada. Para poder presentar la Banca 21 tuve que juntar 50 firmas y pude haber juntado muchas más, pero siento que falta mucha información. El desconocimiento puede ser preocupante: si no tenés nada que ocultar, mostrá la información y generá confianza y claridad en la comunidad”.
La curiosidad que llevó a Gonzalo Arnedillo a estudiar Ciencias Ambientales también orienta hoy su participación en los debates de la ciudad. Su propósito es volcar los conocimientos adquiridos en el análisis de las problemáticas locales y promover el acceso a la información como una herramienta para la participación ciudadana y la defensa colectiva del derecho a una mejor calidad de vida.


