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San Nicolás-Rosario, una conexión narco que se repite

El caso del piloto vuelve a unir a las ciudades 3 años después de la banda de “La Diabla”. El hidroavión, los prófugos y los antecedentes abren un interrogante: ¿son organizaciones aisladas o existe un circuito delictivo consolidado entre ambas orillas?

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 La aparición de Rosario en una importante investigación por narcotráfico iniciada en San Nicolás podría analizarse como una consecuencia de la cercanía geográfica. El problema es que no ocurre por primera vez. Tres años atrás, otra causa de magnitud ya había expuesto conexiones entre ambas ciudades, aquella vez alrededor de la organización atribuida a una mujer conocida como “La Diabla”. Ahora el nombre que aparece en el centro del expediente es el de un nicoleño 29 años. Y esta vez existe un elemento que le agrega una particularidad al caso: un hidroavión encontrado en un hangar privado de Alvear, a pocos kilómetros de Rosario.

No trascendió que la aeronave haya transportado drogas ni que la organización investigada actualmente esté conectada con aquella desarticulada en 2023. Pero la reiteración de investigaciones que trazan una línea entre San Nicolás y Rosario instala un interrogante que ya excede a cada expediente por separado: ¿se trata de episodios independientes o existe desde hace tiempo una operatoria aceitada entre ambas ciudades para abastecer, trasladar y comercializar estupefacientes?

El expediente actual comenzó el 20 de noviembre de 2025 y quedó bajo responsabilidad de la fiscal Verónica Marcantonio, titular de la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio (UFIy J) N° 1, con intervención del Juzgado de Garantías N° 2, a cargo de Ricardo Prati.

Durante casi 10 meses se realizaron seguimientos, tareas de inteligencia y análisis de movimientos económicos. La apertura judicial de información correspondiente a cuentas y billeteras virtuales permitió detectar transferencias entre personas que, según los investigadores, ocuparían diferentes lugares dentro de una presunta organización. La pesquisa comenzó así a mostrar algo más complejo que una suma de puntos de venta barriales.

La hipótesis es que existía una estructura dedicada a distintas etapas del negocio: abastecimiento, ocultamiento, distribución, fraccionamiento y comercialización.

El viernes pasado fue el momento de los allanamientos. Hubo 13 en San Nicolás, distribuidos entre Barrio Moreno, Parque Norte, Mitre, Los Viñedos, Santuario, Las Mellizas, Santa Teresita, además de otros puntos de la ciudad. El procedimiento restante obligó a salir de la Provincia de Buenos Aires.

Los investigadores llegaron hasta el Aeródromo de Alvear, en el departamento Rosario. Dentro de un hangar privado encontraron un hidroavión experimental Lasermaster, tipo Piltri 1, cuyo valor fue estimado en unos 70 mil dólares. La aeronave pertenecía al principal investigado.

Y desde ese momento la conexión San Nicolás-Rosario dejó de ser solamente una referencia geográfica dentro del expediente.

La aparición de la aeronave produjo una asociación inmediata con versiones que desde hace años circulan en nuestra ciudad sobre supuestos movimientos de droga por vía aérea desde el sur santafesino.

Es importante marcar un límite: esas versiones nunca fueron judicialmente comprobadas y el secuestro actual del hidroavión tampoco las confirma.

Sin embargo, el mito popular habla desde hace años de un avión que transportaría drogas desde el sur santafesino a territorio nicoleño.

La reconstrucción que realizan los investigadores ubica a los sospechosos en tres escalones diferentes.

En la base aparecerían quienes comercializaban pequeñas cantidades directamente en los barrios. Un segundo nivel habría recibido droga para fraccionarla o modificarla antes de volver a distribuirla. En la parte superior estarían quienes operaban con volúmenes mayores y sustancia de mayor pureza. El principal sospechoso sería uno de los hombres de ese nivel superior. Pero no estaría solo.

Otros dos hombres domiciliados en nuestra ciudad permanecen prófugos y son considerados por la investigación como sospechosos de ocupar posiciones importantes dentro de la estructura. Existe incluso la presunción de que podrían haber salido de Argentina, motivo por el cual se evalúa avanzar con pedidos de captura internacional.

El operativo del viernes no terminó con todos los sospechosos localizados.

Uno de los hombres buscados en Barrio Las Mellizas consiguió evitar inicialmente a los investigadores. En su vivienda habían encontrado 62 envoltorios de cocaína que pesaron 91,4 gramos, cinco envoltorios con 741 gramos de marihuana, un teléfono celular y una bolsa de bicarbonato.

Durante los días posteriores permaneció prófugo y se habría alojado en distintos hoteles para ocultarse. Pero finalmente fue localizado y detenido luego de una persecución dentro del barrio. Le secuestraron otros dos teléfonos celulares, mientras que el vehículo marca Chevrolet, modelo Cruze, en el que circulaba también quedó incautado.

Según la hipótesis investigativa, sería uno de los vendedores de drogas al menudeo de mayor importancia de la banda.

Con esa detención, el expediente suma actualmente siete personas aprehendidas y dos prófugos.

El hidroavión tampoco es el único medio de transporte que quedó bajo investigación.

Durante los procedimientos fue secuestrado un Mercedes-Benz C250 utilizado por el denominado jefe de la organización, el cual tenía balizas azules y una sirena policial. La principal sospecha es que ese equipamiento podía servir para intentar evitar controles durante los desplazamientos por rutas.

También se incautaron drogas, más de 4 millones de pesos, teléfonos, elementos de fraccionamiento y tres armas de fuego con la numeración suprimida.

Ahora buena parte de la investigación dependerá del análisis de elementos menos visibles que una aeronave o un automóvil: teléfonos, transferencias, contactos y movimientos. Es allí donde podría aparecer el verdadero mapa de la organización.

2023, “La Diabla” y el mismo corredor

Para comprender por qué la conexión con Rosario adquiere relevancia es necesario volver hasta abril de 2023. Por entonces, otra investigación antidrogas había movilizado a las autoridades provinciales hasta San Nicolás.

El entonces ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, junto con la fiscal Marcantonio y la fiscal general Sandra Bicetti, presentó los resultados de un operativo contra una organización vinculada a una mujer conocida como “La Diabla”.

Los procedimientos se extendieron por diferentes sectores de la ciudad y hubo trabajo conjunto con la Justicia Federal rosarina. El resultado informado fue de nueve detenidos, además del secuestro de más de 3 kilos de cocaína en panes, 110 envoltorios y alrededor de 6 kilos de marihuana, entre otros elementos. Si bien ambas son investigaciones diferentes, el recorrido territorial se repite.

Ese antecedente es el que transforma una coincidencia geográfica en una pregunta clave que merece ser planteada: ¿Casos aislados o un corredor establecido?

San Nicolás y Rosario están conectadas cotidianamente por rutas, actividad comercial, industria y el Río Paraná. Esa proximidad por sí misma puede explicar relaciones entre personas de ambas ciudades y no constituye evidencia de una estructura criminal permanente. Pero las investigaciones judiciales de los últimos años obligan a observar otra realidad.

En 2023, una causa importante por narcotráfico detectó una organización que operaba entre ambas ciudades.

En 2026, una nueva pesquisa vuelve a recorrer el mismo eje y termina incluso dentro de un hangar del departamento Rosario.

La incógnita es si detrás de organizaciones distintas existe un circuito territorial común que facilita el abastecimiento de droga hacia San Nicolás. Para esa respuesta se requiere conocer algo que la investigación actual todavía no consiguió establecer: el origen de los estupefacientes

El viejo rumor de los vuelos

En San Nicolás existe además otro elemento que alimenta los interrogantes.

Desde hace años circulan rumores sobre una supuesta aeronave que trasladaría drogas desde territorio santafesino. Algunos relatos hablaban de movimientos sobre el Río Paraná y las islas. Otros incorporaban incluso viajes mediante parapente hacia localidades del sur de Santa Fe.

Hasta ahora esas historias pertenecen al terreno de las versiones.

Pero también resulta inevitable preguntar si detrás de algunos de aquellos relatos pudo haber información parcial sobre movimientos que nunca habían llegado a ser detectados judicialmente.

Los registros de la aeronave pueden permitir establecer sus vuelos. Los teléfonos pueden reconstruir contactos. Los movimientos financieros pueden mostrar quién pagaba, quién cobraba y cómo circulaba el dinero. Los vehículos pueden revelar desplazamientos y los dos prófugos podrían aportar nuevas conexiones si finalmente son localizados.

El hidroavión de Alvear es la imagen que distingue al operativo bautizado “Aeronáutico Blanco”. No obstante, la cuestión de fondo puede ser mucho más amplia. Tres años después del caso de “La Diabla”, una investigación iniciada en nuestra ciudad vuelve a proyectarse hacia Rosario.

Hay una reiteración que merece ser investigada: dos grandes causas, dos organizaciones diferentes y una misma conexión territorial.

Será el avance del expediente el que permita establecer si el nuevo vínculo con Rosario es apenas otra coincidencia dentro del complejo mapa del narcotráfico regional o sí San Nicolás forma parte definitivamente de una ruta de abastecimiento y distribución, que lleva años funcionando entre ambas ciudades y que distintas organizaciones aprendieron a utilizar con llamativa comodidad.

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