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El reglamento no puede ser optativo

Hay decisiones que trascienden a Boca, a Vélez y a una semifinal de Copa Argentina. Porque cuando un reglamento dice una cosa y después una resolución encuentra la manera de que esa regla no tenga consecuencias deportivas, la discusión deja de ser solamente futbolística

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Por Ignacio Arámburu

El Tribunal de Disciplina de la AFA dio por acreditado que Boca incluyó seis futbolistas extranjeros en la planilla oficial, cuando el artículo 31 del Convenio Colectivo AFA-FAA establece un máximo de cinco para cada partido oficial. Eso no está en discusión: está escrito en el propio fallo.

También está acreditado que cinco de esos jugadores participaron del partido y que Ángel Romero permaneció en el banco sin ingresar. Ese fue el argumento central para que el Tribunal considerara que hubo una infracción reglamentaria, pero no una alineación indebida que justificara modificar el resultado.

Entonces aparece la pregunta inevitable: ¿para qué existe el límite de cinco si se pueden anotar seis y la consecuencia deportiva termina siendo ninguna?

Boca recibió una multa económica de mil valores de entrada y mantuvo su clasificación. Vélez quedó afuera y ahora debe decidir si continúa su reclamo por las vías deportivas correspondientes.

Pero hay otro capítulo que resulta todavía más preocupante.

Desde la AFA se advirtió públicamente que Vélez podría quedar desafiliado si recurriera a la Justicia ordinaria para intentar frenar los efectos del fallo. El club de Liniers, por su parte, manifestó que apelará y no descartó llegar hasta el TAS.

¿Desde cuándo reclamar que se cumpla un reglamento se transforma en una amenaza de desafiliación?

Está claro que existen normas deportivas que establecen cuáles son las vías para resolver los conflictos del fútbol y que recurrir a la Justicia ordinaria tiene restricciones dentro del sistema FIFA-AFA. Pero una cosa es explicar cuáles son los caminos institucionales y otra muy diferente es que un club sienta que reclamar puede poner en riesgo su propia existencia deportiva.

El fútbol argentino necesita reglas claras, pero sobre todo necesita que las reglas sean iguales para todos.

Porque si cinco son cinco, tienen que ser cinco.

Si una infracción está comprobada, debe existir una sanción acorde con lo que establece el reglamento.

Y si la sanción deportiva no corresponde, entonces habrá que explicar con absoluta claridad por qué una regla escrita y reconocida como incumplida no produce la consecuencia que, según el reglamento, debería producir.

Lo que no puede pasar es que el hincha termine creyendo que el reglamento vale para algunos y se interpreta para otros.

Este domingo Boca jugará ante Racing por un lugar en la final de la Copa Argentina.

Y mientras la pelota vuelva a rodar, quedará una pregunta dando vueltas fuera de la cancha:

¿QUIÉN DEFIENDE AL REGLAMENTO CUANDO EL REGLAMENTO MOLESTA?

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