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Alerta en zona norte: reiterados robos de flexibles en medidores de gas

Durante esta semana se registraron al menos seis ataques sobre la calle Ruiz Moreno. Los ladrones sustraen las piezas de cobre, dejando peligrosas fugas activas y ocasionando altísimos costos económicos a los vecinos

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Foco de robos en la zona norte

En los últimos días, se contabilizaron al menos seis robos puntuales sobre la calle Ruiz Moreno, en el tramo comprendido entre Urquiza y la Avenida Presidente Illia, detrás del cementerio municipal. Los vecinos manifestaron su inquietud ante los reiterados ataques a las casillas de gas ocurridos durante la noche y madrugada, los cuales vulneran la seguridad pública y afectan drásticamente la prestación de un servicio indispensable.

El botín: cañerías de cobre y bronce

El objetivo de estos hechos vandálicos no son los medidores, sino las piezas de conexión. Los malvivientes sustraen los caños flexibles de cobre, conocidos popularmente como “chicotes”, y los reguladores fabricados en bronce. Estos elementos vinculan la red general con la instalación del domicilio. Los arrancan velozmente para comercializarlos como chatarra por peso en el mercado negro, obteniendo escasas sumas de dinero, pero provocando un inmenso perjuicio a la infraestructura privada de las viviendas atacadas.

Fugas activas y extremo peligro

La principal consecuencia de estos delitos es el altísimo riesgo que se genera en las veredas de la ciudad. Al arrancar violentamente las conexiones, los delincuentes dejan fugas activas de gas fluyendo a la intemperie, ocasionando un inminente peligro de explosiones o incendios. En simultáneo, el propietario damnificado sufre el corte inmediato y total del suministro, quedando absolutamente imposibilitado de utilizar los artefactos esenciales para la cocción de alimentos o la calefacción de su inmueble.

Costos elevados y demoras de servicio

El impacto económico para las víctimas resulta enorme. La reparación mediante un gasista matriculado y la compra de materiales supera actualmente los 300.000 pesos. A esto se le suma un estricto proceso burocrático extenso: al retirar el medidor por cuestiones de seguridad, la empresa distribuidora exige una inspección integral. Esta medida obliga a los titulares a adecuar la totalidad de la instalación a las normativas vigentes, un trámite técnico que puede demorar varios días o semanas hasta lograr la rehabilitación del servicio.

Recomendaciones técnicas y prevención

Frente a esta coyuntura, los especialistas aconsejan reemplazar los tramos de cobre expuestos por un caño rígido “serie 2000”. Este tubo de hierro revestido con pintura epoxi cumple las normativas y carece de valor de reventa. Asimismo, resulta clave recordar que el las empresas prestatarias de distribución de gas prohíben colocar rejas soldadas o candados que bloqueen el acceso rápido al medidor, el cual debe estar siempre accesible ante cualquier tipo de emergencias.

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