
Durante el pasado fin de semana largo quedo expuesto ante los ojos de la sociedad la distancia entre las prioridades del Municipio y los problemas que aquejan desde hace años a los vecinos de la ciudad.
Sucede que, mientras en la costanera baja el passaglismo se mostraba fiel a su estilo de redes sociales y métricas entre parafernalia y disfraces, en otro sector de San Nicolás decenas de familias se reunieron a reclamar nuevamente por algo tan esencial como el derecho de acceder a una educación digna para sus hijos e hijas.
Precisamente, el pasado lunes 12 de octubre decenas de nicoleños se reunieron en la intersección de Nación y Olleros para encolumnar una nueva marcha masiva para reclamar por un espacio propio para la Escuela de Educación Especial 503 que desde marzo de 2024 carece de un edificio y dicta clases en conjunto con la Escuela Primaria N° 11, ubicada en barrio La Loma.
Aunque en primera instancia se trataba de una decisión temporal en virtud de consecuencias climáticas que dañaron el anexo que se utilizaba en el Hospital San Felipe, la esperanzas de regresar se fueron estirando cada vez más al punto tal que el retorno parece una mera utopía.
Mientras tanto, en paralelo a que la comunidad educativa hace un esfuerzo por recibir la atención efectiva que los ponga en un lugar correctamente equipado para su alumnado, los gobiernos facultados para tomar decisiones parecen no estar enterados al respecto. Ni Provincia a través de la Dirección General de Cultura y Educación (DGCyE), ni la Municipalidad con su voluntad política han mostrado el interés por dejar de lado diferencias partidarias para ponerse a trabajar en conjunto por un bien mayor.
“Viven como perros”
En el marco de la última movilización convocada, COSA CIERTA dialogó con una de las madres que lleva adelante esta inclaudicable cruzada por el bienestar de los alumnos, quien aclaró porque motivos se reiteran las solicitudes.
“Estamos pidiendo que nos den o presten un espacio nuevo y que (Santiago) Passaglia se haga cargo de ayudarnos para que así la Provincia cumpla”, explicó Lara a este medio, quien tiene a su hijo estudiando en la Escuela 503. Dentro de la misma arista, se refirió a la importancia que tiene la figura del Intendente en este tema y la falta de acción efectiva del mismo: “Esto está pasando en su localidad, no sucede en otro lado. Queremos que nos ayude, que nos brinde la asistencia pública para que nuestros hijos tengan su espacio, que nos lo alquile si es necesario, pero necesitamos de esa ayuda”. “Cualquier edificio que este modificado o que se pueda adaptar, se necesita un espacio nuevo porque nuestros hijos estudian y viven cotidianamente como perros”, insistió.
Por otro lado, como voz de la comunidad educativa puso de manifiesto diferentes situaciones diarias que viven tanto personal docente como estudiantes a raíz de no contar con un inmobiliario propio con las necesidades adecuadas para personas con discapacidad.
“La preceptora de la Escuela 503 tiene el escritorio en el pasillo de la escuela. Nuestros hijos no tienen sala de cambiado, un espacio de contención ni sala de primeros auxilios, no tienen algo tan simple como una plaza, no pueden salir al recreo porque no tienen donde. Hace tres semanas mi hijo se accidentó y tuvo que ser atendido prácticamente entre los libros”, relató sobre hechos que parecen mínimos, pero que generan un malestar cada vez más grande a medida que se reiteran. Asimismo, señaló que la convivencia con otros niños y niñas también se torna compleja en diversas ocasiones por comportamientos inadecuados en un ambiente en el que conviven alumnos con o sin discapacidades debido al compartir una institución entre dos alumnados. En este dificultoso contexto, reiteró el grito de todo el organismo para con un oficialismo nicoleño que brilla por su ausencia desde hace años: “Necesitamos que Passaglia nos dé una respuesta, estamos peleando por los derechos de nuestros hijos”.


