
Hay historias que se construyen con paciencia, trabajo y sentido de pertenencia. La de Nicolás Lemme es una de ellas. Formado en las divisiones inferiores de Regatas, el base creció acompañando cada etapa del básquetbol del club hasta encontrarse hoy en un escenario que, cuando era chico, parecía demasiado lejano: disputar la Liga Argentina con la camiseta que siente como propia.
En la noche de la remontada frente a Racing de Avellaneda, su historia sumó un capítulo especial. Regatas perdía por diez puntos cuando Dastugue decidió mandarlo a la cancha en el último minuto. Lo que parecía una derrota inevitable terminó convirtiéndose en una de las victorias más impactantes del equipo en el torneo: triunfo por 108-104 en suplementario, después de igualar en 91.
Lemme ingresó para aportar energía, intensidad y esa cuota de atrevimiento que muchas veces necesita un equipo cuando el reloj apremia. Su aparición fue determinante en una reacción que quedará en el recuerdo de los hinchas del Náutico.
«La verdad que no me pidió nada concreto, simplemente me dijo que entre y lo hice. Creo que los dos sabíamos que en ese momento podía robar alguna pelota rápida o hacer alguna jugada de ese estilo», contó sobre la indicación del entrenador.
Sin embargo, ni siquiera él imaginaba el desenlace. «Al partido sinceramente lo veía ya casi terminado, creo que como todos los presentes en la cancha. Nadie imaginaba una remontada, pero bueno, fue increíble lo que ocurrió», reconoció.
La magnitud de lo vivido todavía lo sorprende. «Fue una de las sensaciones más lindas que me tocó vivir dentro de una cancha, sin dudas. En el momento estaba en shock y ahora, viéndolo de nuevo, fue increíble», expresó.
UNA SOCIEDAD QUE CRECE
En ese cierre inolvidable, Lemme también compartió la conducción con Matías Acosta, uno de los referentes del plantel. La combinación entre ambos le dio al equipo alternativas para avanzar y encontrar respuestas en un momento límite.
Nicolás se siente cómodo al lado del experimentado base y no ahorra elogios para su compañero. «Mati es un crack, es un jugador de jerarquía y, además, constantemente me habla y me aconseja. Así que sí, me siento cómodo con él, me gusta su forma de jugar y me alegro de que forme parte de nuestro equipo», destacó.
Para un jugador joven que está dando sus primeros pasos en una competencia de semejante exigencia, compartir la cancha con basquetbolistas de experiencia representa una oportunidad de aprendizaje. Cada entrenamiento y cada minuto de juego forman parte de un proceso que Lemme transita con entusiasmo.
«Está siendo todo nuevo para mí. Nunca había jugado a este ritmo ni contra este nivel de rivales, así que intento hacer lo mejor posible en el momento que me toque jugar. Es un torneo largo en el que todos vamos a tener nuestros momentos, así que estoy motivado por eso», explicó.
TRABAJO, PACIENCIA Y SENTIDO DE EQUIPO
Su protagonismo ante Racing también puso en primer plano una virtud que no siempre se refleja en las estadísticas: la capacidad de estar preparado, incluso cuando las oportunidades son escasas.
Después del triunfo, Dastugue manifestó públicamente su alegría por Lemme, al remarcar su dedicación en los entrenamientos y su actitud frente a los partidos en los que no dispone de muchos minutos. El entrenador valoró especialmente que nunca deje de trabajar ni reclame protagonismo.
¿Cómo se maneja ese deseo de jugar cuando la competencia es tan exigente? El propio Nicolás lo explicó con naturalidad y madurez.
«Yo estoy contento de formar parte de todo esto. Si me toca jugar más un día o menos otro día, es decisión del técnico. Es un torneo largo y súper exigente, así que yo me mantengo preparado para lo que haga falta en cada momento, sea dentro o fuera de la cancha, apoyando a los compañeros», sostuvo.
Esa mentalidad también se relaciona con la fortaleza colectiva que busca construir Regatas. El equipo sabe que hacerse fuerte en La Ribera será fundamental para competir en una Liga Argentina que no da respiro.
«Es un gran grupo, con grandes jugadores que entrenan para dar lo mejor. Tenemos que hacernos fuertes de local y demostrar carácter, como lo hicimos con Racing, para que a los rivales se les haga difícil venir a jugar a nuestra cancha. Sabemos que la gente va a acompañar», afirmó.
EL SUEÑO DE JUGAR EN CASA
Para Lemme, cada partido tiene un significado especial. No llegó a Regatas para iniciar una aventura pasajera: creció en el club, se formó con sus entrenadores y atravesó las distintas categorías siguiendo el recorrido deportivo de la institución.
Por eso, jugar hoy la Liga Argentina representa mucho más que dar un paso adelante en su carrera. Es la posibilidad de vivir desde adentro una etapa histórica para el básquetbol del Náutico.
«Sí, no sé si en algún momento llegué a soñar esto concretamente. De chico, cuando jugábamos los torneos provinciales, esto de hoy en día se veía muy lejano o ni siquiera se imaginaba», recordó.
Y completó con una reflexión que resume su recorrido: «Yo fui creciendo con el básquet del club y jugaba el torneo que el club jugara en cada etapa, y hoy me encuentro jugando una Liga Argentina. Creo que, a medida que pase el tiempo, vamos a tomar conciencia de eso».
Nicolás Lemme ocupa una ficha de oriundo, pero su vínculo con Regatas va mucho más allá de una condición reglamentaria. Es un producto de la casa, un jugador querido por la gente y un joven que entiende que su oportunidad también se construye desde el esfuerzo silencioso.
La noche frente a Racing le regaló una escena inolvidable y confirmó que puede ser una pieza importante cuando el equipo lo necesita. El camino recién empieza, la Liga Argentina plantea desafíos permanentes y él sabe que deberá seguir trabajando para ganarse cada minuto.
Mientras tanto, el pibe que creció con la camiseta del Náutico disfruta de un sueño que alguna vez pareció lejano. Y en una remontada que quedará en la memoria de Regatas, tuvo su propio momento para demostrar que está preparado para ser protagonista.



