Deportes

Jahaziel Argañaraz, el sueño de un pañero que juega en su casa

A los 18 años, el delantero es una de las grandes figuras de La Emilia, el líder del Torneo Clausura de la Liga Nicoleña. Nació futbolísticamente en el club, debutó en Primera a los 15 y hoy disfruta de un presente soñado: lleva cinco goles en el campeonato y es protagonista de un equipo que va por el título después de 16 años

banner-noticia
banner-noticia

Juega en La Emilia desde los 3 años. Allí dio sus primeros pasos, creció con la pelota y empezó a construir un sueño que hoy, con apenas 18, está viviendo a pleno. Para Jahaziel Argañaraz, vestir la camiseta del Pañero es mucho más que jugar al fútbol: es defender los colores de su casa, el lugar donde nació, se crió y encontró su lugar en el mundo.

Su historia con el club tiene un recorrido que emociona. Debutó en la Primera división con apenas 15 años y, desde entonces, fue creciendo hasta convertirse en una de las piezas importantes del equipo. Humilde, sonriente y con las mismas ganas de aquel chico que empezó a jugar en las inferiores, hoy atraviesa uno de los mejores momentos de su corta carrera.

Las circunstancias también le abrieron una nueva oportunidad. Las lesiones y suspensiones de algunos compañeros le permitieron regresar a su puesto natural de extremo, aunque en el mediocampo también había demostrado que podía ganarse un lugar gracias a su despliegue, su talento y su compromiso. Ahora, más cerca del arco rival, su capacidad para desequilibrar vuelve a marcar diferencias.

Y los goles son una muestra de ese crecimiento. Jahaziel fue el autor del tanto que le permitió a La Emilia conseguir un triunfazo frente a Regatas en el Prado Español y, el último fin de semana, convirtió dos veces en la goleada ante San Martín de Pérez Millán. Con cinco conquistas en el Clausura, se afirma como uno de los nombres propios de un equipo que atraviesa un presente extraordinario.

El Pañero lleva siete victorias consecutivas, manda en el campeonato y va por el primer puesto de la fase regular. Detrás de esa campaña hay un objetivo que moviliza a todo el pueblo de La Emilia: volver a ser campeón de la Liga Nicoleña después de 16 años. Una espera larga, una ilusión que crece fecha tras fecha y una obsesión compartida por jugadores, dirigentes e hinchas.

En ese camino, Argañaraz disfruta de un presente que alguna vez imaginó cuando corría detrás de la pelota siendo apenas un nene. «Para mí, ser titular en La Emilia significa muchísimo más que jugar al fútbol. Es el club de mi vida, el lugar donde nací, me crié y crecí como persona», expresa, con la emoción de quien sabe lo que representa esa camiseta.

«Acá tengo mis raíces, mis recuerdos y una parte enorme de mi corazón. Poder defender estos colores y vivir este momento es un orgullo y una felicidad que no se pueden explicar con palabras. Desde chico soñé con estar acá, representar a este club y darle alegrías a toda la gente que siempre nos acompaña», agrega.

Su presente lo encuentra confiado, pero sin perder de vista el camino que lo llevó hasta acá. «Me siento muy bien, con muchas ganas de seguir creciendo, mejorando y aportando mi granito de arena para el equipo. En este Clausura llevo cinco goles, algo que me pone muy contento, y espero poder seguir convirtiendo y ayudando al equipo a cumplir sus objetivos», sostiene.

La ambición personal, sin embargo, está ligada a la colectiva. Jahaziel sabe que cada partido puede acercar a La Emilia a ese título que tanto espera y que su aporte tiene un valor especial en una campaña que invita a soñar.

«Voy a seguir trabajando con la misma humildad, el mismo compromiso y las mismas ganas de siempre, porque sé lo que significa esta camiseta para mí. La Emilia no es solamente un club, es mi casa, el lugar donde nací y me crié, y donde tengo el orgullo de poder cumplir mis sueños. Voy a dejar siempre todo por estos colores, por mis compañeros y por toda la gente que siente este club de la misma manera que yo», asegura.

Su nombre, de origen hebreo, tiene un significado que parece acompañar esta historia: «Dios ve» o «Dios ha contemplado». Y mientras Jahaziel sigue creciendo, convirtiendo goles y disfrutando de cada oportunidad, La Emilia lo mira con orgullo. Porque en el equipo que hoy ilusiona a todo un pueblo hay un chico que conoce cada rincón del club, que siente la camiseta como una segunda piel y que está cumpliendo el sueño de su vida.

El Pañero va por la gloria. Y Jahaziel Argañaraz, el pibe que juega en el patio de su casa, quiere ser parte de esa historia.

banner-noticia

Artículos Relacionados

Volver al botón superior