Historias

Luisina Serra: “El teatro te da la posibilidad de vivir mil vidas en una y no lo cambio por nada”

La actriz y docente comparte su pasión por los escenarios, su experiencia en el Club de Improvisación San Nicolás y cómo el juego, las emociones y el aprendizaje atraviesan su vida artística

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Luisina Serra, leonina, nacida y criada en Villa Constitución, desarrolló su formación profesional en la ciudad de San Nicolás. Es profesora de teatro y, aunque durante un tiempo cursó el profesorado de Historia, terminó inclinándose por lo que realmente le apasiona.

Actualmente, dicta clases de teatro en distintos espacios de San Nicolás y Villa Constitución, mientras continúa explorando el mundo de la música a través del canto. Además, integra el Club de Improvisación San Nicolás, un grupo de artistas que, mediante la comedia y la improvisación, invita al público a explorar los límites de la imaginación.

La actuación por la docencia: “Desde el primer momento tuve en claro que quería ser docente de teatro, obviamente me encanta actuar, nací con ese gen de crear escenas, ser aparatosa y actuar, pero la docencia es lo que me impulsó primeramente por eso decidí arrancar con el profesorado de historia que tiene mucho común con el teatro, lo única diferencia es que a veces esa historia puede ser real o no, la docencia me permite posibilitar que otra persona sienta lo que yo siento al momento de subirme a un escenario, las emociones, las energías, la adrenalina y el poder brindar herramientas para que también suceda”.

La emoción del escenario: “Las emociones arriba de un escenario son infinitas, por suerte tuve el privilegio de trabajar con muchas personas que admiro y eso hace esas emociones se multipliquen o se intensifiquen, trato de que cada persona con la cual comparto camino ya sea como par o alumno puede experimentar eso y también deseo que cada persona en su mundo o ambiente pueda vivir lo mismo, poder emocionarte con lo que haces y te gusta es una experiencia recomendable para todo tipo de vida”.

La vida que uno desea vivir: “Con el teatro vivo mil vidas en una sola, además siento que puedo jugar tranquilamente con cualquier rama del arte sin pensarlo demasiado, experimento un poco de cada cosa, por estos tiempos volví a la escuela de arte para interiorizarme y perfeccionarme dentro del mundo de la música, hacer los estudios pertinentes para el profesorado de canto y tener una nueva puerta o ingreso en mi vida, siento que el teatro te permite jugar con todas sus variantes y es lo que realmente me atrapa. Hacer la búsqueda desde una danza hasta una escenografía es un claro ejemplo del amplio margen que me brinda esta rama del arte y me parece fantástico”.

Vivir del arte: “Hoy estoy viviendo del arte, me amoldo a los ingresos que puedo conseguir, estoy en diferentes escuelas tanto en San Nicolás como en Villa Constitución, a su vez estoy en una academia acá en la ciudad que se llama ‘Mi lado musical’ y además un taller de teatro para adultos. Próximamente se vienen los cierre de año de todas mis actividades”.

El club de Impro: “Es el espacio que me mantiene activa todo el tiempo y lo mejor de todo es que aprendo, me divierto y entreno a través del juego. Hoy estamos con un espectáculo que consiste en dinámicas que crean escenas totalmente disparatadas por medio de palabras y el azar, y esa misma modalidad la implementamos en nuestras reuniones mientras tomamos mate o charlamos de cualquier cosa y realmente surgen cosas increíbles en cada uno de esos encuentros”.

Lo especial de la improvisación: “Para mi la improvisación es la forma más viva del teatro en cuanto a la comunicación con la vida en sí, yo creo que uno la puede tener más clara o no en cuestiones de la vida, pero todos estamos improvisando en algún punto. Siento que la impro te prepara un poco para la vida, no tenerle miedo al error o al fracaso y tomarlo como un motor para aprender más cosas y de mejor manera”.

La complicación del hacer reír: “Para mi es complicado hacer reír si te propones hacerlo, si vos te mentalizas que tenés que hacer reír, rara vez va a pasar, si algo aprendí de mi experiencia es que el público la pasa bien cuando te ven pasándola mal, pero no desde el punto literal sino desde esa comodidad alegre que generan las situaciones que se improvisan y siento que todo eso que ocurre de forma totalmente natural y orgánica es lo que lleva a que te rías y la pases bien. A veces no hay que forzar tanto las cosas”.

Vivir a fondo, atravesar un caos tras otro y descubrir en cada experiencia algo nuevo por aprender son parte de las metas que hoy impulsan a Luisina a construir su verdadero espacio. Transita la vida con intensidad, pero también valora a quienes están a su lado, sosteniéndola, apoyándola o simplemente compartiendo el camino.

Su crecimiento personal, más allá del talento adquirido, encuentra sentido en la risa, el juego y el arte, con el deseo de estar sobre cualquier escenario y expresar las emociones que atraviesan su humanidad.

La vida no espera, el fracaso tampoco, pero ojalá siempre haya tiempo para ir a jugar.

¿Comenzamos? 3, 2, 1… ¡Impro!

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