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Años de lucha, promesas incumplidas y un aparato político que ignora la educación

Se multiplican las marchas, modos de reclamo y los archivos que sostienen la triste realidad con la que debe convivir la Escuela de Educación Especial N°503 de San Nicolás

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Atados a la esperanza como único motor fehaciente, la cruzada por los derechos de alumnos y docentes de la Escuela de Educación Especial N°503 sigue tan firme como los oídos sordos de los que deberían hacerse responsables.

Por cuestiones que no se aclaran, ni Provincia ni Municipalidad han tomado el tema con la seriedad necesaria para resolver con un problema que lleva años golpeando a un sector tan importante en la sociedad como es el de la educación. A pesar de que, en el medio de este lapso, justamente en los años eleccionarios, autoridades de ambos niveles destacaron sus promesas de campaña para dar por finalizado este tema, todo quedó en la nada.

Mientras tanto, millones de pesos se siguen moviendo en los presupuestos educativos, aunque sin llegar a quienes más lo necesitan.

Con la ilusión como bandera

Si bien la lucha por un espacio adecuado y propia data de más años atrás, todo se recrudeció a partir de marzo de 2024. La llegada de un temporal a la ciudad desató miles de daños materiales en distintas zonas, entre ellas el anexo del Hospital San Felipe que hasta ese momento funcionaba como sede para la institución.

Producto de las fuertes lluvias y vientos, parte de la estructura cedió, dejando un estado de situación que tornaba imposible el dictado normal de clases.

En ese momento, la decisión más veloz de las autoridades municipales fue reubicar a toda la comunidad educativa en Escuela Primaria N° 11, radicada en barrio La Loma, pero con lo que parecía ser una breve estadía que lamentablemente sigue vigente al día de hoy.

Inclusive, con una marcha realizada el pasado lunes 12 de octubre, dos años y medio luego del traslado.

¿Qué se hace con el dinero?

Dentro de todo ese lapso en paralelo se desarrollo una polémica política muy grave en torno a las decisiones del passaglismo con los fondos señalados para Educación por cuestiones de subejecución permanente o directamente por ni siquiera tocar un centavo de los presupuestos presentados.

Por ejemplo, ya en 2023 el programa de Células Educativas que fue presentado como línea de acción presupuestaria que ejecuta la Municipalidad de San Nicolás de los Arroyos destinada a la infraestructura y obras en establecimientos escolares del distrito no presentaba ni un solo movimiento de los $972.539.120 asignados. Tampoco ni una explicación oficial por parte del oficialismo. Misma situación se repitió al año siguiente, pero en esta ocasión el monto total que quedó sin utilizar escaló a $1.620.439.028, también sin argumentos.

Aquí es cuando llega el cuestionamiento más grande para el intendente Santiago Passaglia, que además de no mostrar voluntad política de acercar posiciones con el Gobierno bonaerense, tampoco da un curso eficiente a al esfuerzo de los contribuyentes. Ni siquiera para que chicos y chicas puedan acceder a una educación digna en un lugar preparado para sus discapacidades, sin que asistir a clases sea un problema diario.Claro está que todas las instituciones necesitan de su atención, pero esto trata de una urgencia recurrente desde hace décadas.

Visita, promesa y desaparición

Como si fuera poco la falta de atención por parte del Poder Ejecutivo nicoleño, Dirección General de Cultura y Educación provincial ha mostrado que su único interés por las familias nicoleñas afectadas fue para intentar ganar votos.

Sucede que en agosto de 2025, una comitiva Una comitiva enviada por el ministerio provincial —encabezada por Gustavo Alcaraz (jefe de asesores de Alberto Sileoni) y María Rosa Albelo— visitó San Nicolás para reunirse con inspectores locales y las familias. En dicho encuentro se presentó formalmente el plano y el proyecto técnico para construir la nueva sede en un predio ubicado en Av. Dámaso Valdez e Islas Malvinas. Este episodio representó lo que parecía ser el avance más grande, con la visita al terreno determinado luego de que el propio Sileoni, jefe de la cartera educativa por ese entonces, haya reconocido públicamente la problemática. Sin embargo, una vez más los discursos partidarios y la realidad tomaron caminos distantes, dado que nunca hubo ni una nueva visita ni un avance rumbo al sueño de la Escuela 503.

De esta manera, la política vuelve a soltarle la mano a los vecinos que deben cuidar y que solo claman por un futuro mejor para sus hijos e hijas, pero que se chocan con un aparato superior que no aparentemente no tiene lugar para ellos en sus prioridades.

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