Historias

Salió a cazar, desapareció y su cuerpo nunca fue encontrado: 17 años después, su esposa fue condenada por planificar el crimen

La esposa y el mejor amigo de Mike Williams eran amantes y sabían que él tenía un seguro de vida por más de un millón de dólares. La madre de la víctima nunca creyó la versión oficial y escribió casi 3000 cartas al gobierno de Florida para que se investigara el caso.

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En la madrugada del 16 de diciembre de 2000, Mike Williams salió de su casa rumbo a Lake Seminole, a 80 kilómetros, para cazar patos. Le había dicho a su esposa, Denise Merrell, que volvería al mediodía para celebrar su sexto aniversario de casados. Pero nunca regresó. Al caer la noche, Denise denunció su desaparición y se desplegó un intenso operativo de búsqueda.

Esa misma noche, el mejor amigo de Mike, Brian Winchester, fue quien encontró la lancha de Mike en el lago, pero nunca encontraron el cuerpo.

Las autoridades concluyeron que Mike se había ahogado accidentalmente, posiblemente había sido devorado por los caimanes del lugar. Pero 17 años después, Denise fue condenada por planificar el asesinato de su marido.

La desaparición en el lago y la teoría del accidente

Mike, cuyo nombre completo era Jerry Michael Williams, nació en 1969 y creció en una familia humilde. Sus padres, Jerry y Cheryl, hicieron grandes sacrificios para que él y su hermano Nick pudieran estudiar en la North Florida Christian High School. Mike se destacó como estudiante y deportista, y más tarde se graduó en la Florida State University.

En 1994, Mike se casó con Denise Merrell, su novia del colegio. Tuvieron una hija, Anslee, en 1999. Para el año 2000, Mike era un exitoso tasador de propiedades y ganaba cerca de 200 mil dólares anuales. La pareja vivía en una casa de un barrio exclusivo y, poco antes de la tragedia, habían contratado un seguro de vida por más de un millón de dólares, gestionado por Brian Winchester, amigo de ambos desde la infancia.

El 16 de diciembre de 2000, Mike salió de madrugada a cazar patos en Lake Seminole, a unos 80 kilómetros de su casa. Denise contó que esa noche iban a celebrar su aniversario, pero al mediodía, al ver que Mike no regresaba, avisó a su padre y a Brian.

El vehículo de Mike apareció estacionado cerca de una rampa de acceso al lago. Su bote fue hallado a unos 70 metros de la orilla, con la escopeta aún en la funda. La búsqueda, liderada por la Florida Fish and Wildlife Conservation Commission, se complicó por el mal clima y la presencia de caimanes en la zona. Sin embargo, no encontraron rastros de la víctima.

La hipótesis inicial fue que Mike había caído al agua, se había ahogado y los animales habían devorado su cuerpo. Pero ni los perros rastreadores ni los buzos hallaron restos.

Seis meses después, un pescador encontró unas botas y una campera con la licencia de caza de Mike, pero sin marcas de mordidas ni señales de haber estado tanto tiempo sumergidas.

Denise organizó un funeral en febrero de 2001 y, tras recuperar los objetos, pidió que Mike fuera declarado legalmente muerto. Así pudo cobrar los 1,75 millones de dólares (equivalentes a 3,2 millones en la actualidad) de los seguros de vida.

La suegra que nunca creyó la versión oficial

La hipótesis de la muerte accidental no convenció a Cheryl Williams, la madre de Mike. Se negó a aceptar que su hijo simplemente había desaparecido en el lago y comenzó una cruzada personal: durante años, escribió más de 2600 cartas al gobernador de Florida pidiendo que reabrieran la investigación.

En 2004, el caso se reabrió. Había motivos para sospechar: Mike había contratado poco antes un seguro de vida, y su cuerpo nunca apareció, algo inédito en el lago, donde más de 100 personas se habían ahogado y siempre se habían recuperado los cuerpos.

Además, Mike no solía cazar solo, el lugar donde apareció su camioneta era inusual y las condiciones del lago hacían improbable un ataque de caimanes en pleno invierno.

La sorpresa fue mayor cuando Denise se casó, en 2005, con Brian Winchester, el mejor amigo de Mike, y ambos se encargaron de la crianza de Anslee, la hija de la víctima.

Confesión y hallazgo del cuerpo

Durante años, la policía sospechó de Denise y Winchester, pero no tenía pruebas.

El caso dio un vuelco en 2016, cuando la pareja se separó tras siete años de matrimonio. Winchester, desesperado por la ruptura, se escondió en el auto de Denise y la amenazó con un arma. Ella lo denunció y él fue condenado a 20 años de prisión por secuestro y asalto.

Durante la investigación, en 2017, Winchester confesó el crimen: contó que él y Mike fueron juntos al lago, lo empujó al agua para simular un accidente, pero al ver que Mike logró nadar hasta un tronco, le disparó en la cara y luego se deshizo del cuerpo.

A cambio de su confesión, obtuvo inmunidad por el asesinato y guio a los investigadores hasta los restos de Mike, enterrados cerca de Tallahassee, en el norte del condado de Leon. El ADN confirmó la identidad y su madre pudo finalmente darle sepultura en 2018.

En su confesión Winchester confesó que él y Denise planearon el crimen para poder estar juntos y evitar el estigma del divorcio. Luego, se supo que ambos mantenían una relación desde 1997.

Denise fue arrestada en diciembre de 2018 e inicialmente fue condenada a cadena perpetua por conspiración y asesinato. La mujer se declaró inocente y, a pesar de que la condena por homicidio fue revocada en 2020, el jurado la encontró culpable de conspiración para cometer asesinato. Las condenas por homicidio y encubrimiento fueron luego anuladas, pero actualmente cumple una pena de 30 años de prisión.

La hija de Mike y Denise, Anslee, heredó los bienes de su padre, pero tiene prohibido usar el dinero para pagar la defensa de su madre bajo pena de una multa estatal.

Fuente: Con informacion de TN

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