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Cazadores furtivos mataron a la única águila coronada que quedaba con seguimiento satelital de Santa Fe

Se trata de una especie en grave riesgo de extinción. En todo el mundo, quedan unos mil ejemplares. El dispositivo de rastreo que tenía Pelu, una hembra, dejó de enviar desplazamientos en julio pasado. A partir de allí, especialistas iniciaron una búsqueda que terminó, de la peor manera, en el norte provincial

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Pelu, la ejemplar hembra de águila coronada (Buteogallus coronatus) que era la única de su especie, en riego, que permanecía bajo seguimiento por un transmisor satelital en Santa Fe, fue encontrada muerta.

El águila coronada es una especie en peligro crítico de extinción, con una población mundial estimada en menos de 1000 ejemplares. En la provincia de Santa Fe y regiones aledañas, las principales causas de mortalidad documentadas por los especialistas son la electrocución en postes de media y alta tensión y la acción de cazadores furtivos.

En abril pasado, el dispositivo de monitoreo dejó de emitir desplazamiento. Entonces, el Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces (Cecara, con sede en La Pampa), coordinó un operativo de búsqueda en el norte santefesino.

A mediados de julio, los investigadores viajaron a la provincia para determinar las causas de la inactividad de la señal. Así lograron ubicar los restos del ave.

En base a las inspecciones en el lugar del hallazgo, los especialistas concluyeron que el ejemplar fue víctima de un episodio de caza furtiva.

La caza es una de las principales amenazas antropogénicas que atentan contra la supervivencia de la fauna silvestre protegida en la región. Con todo, la primera causa de mortandad de aves rapaces es por el mal diseño de los postes de las líneas eléctricas.

Las aves usan los postes como posaderos. Desde allí, que son los puntos más altos del paisaje, observan en busca de presas. Si el poste está bien diseñado, no hay consecuencias. De lo contrario, un ave grande, al abrir las alas, puede hacer contacto con dos conductores o un conductor y una parte a tierra, cierra el circuito y recibe la descarga eléctrica, generalmente mortal.

Pelu era la última de las águilas coronadas equipadas con tecnología de rastreo que aún se mantenía con vida en la provincia.

El águila coronada es una de las aves rapaces más amenazadas de Sudamérica. Cada pérdida individual afecta drásticamente la viabilidad de la especie a largo plazo, reduciendo de forma crítica las posibilidades de reproducción y mantenimiento del equilibrio biológico en los montes santafesinos.

Las actuaciones para esclarecer el caso contaron con el apoyo técnico de las autoridades ambientales del Gobierno de Santa Fe y la colaboración territorial de la Guardia Rural Los Pumas.

Una de las más grandes

El Águila Coronada (Buteogallus Coronatus), es una de las más grandes de su especie: puede pesar hasta 3,5 kilogramos y medir de ala a ala casi 1,8 metros.

Además de la caza furtiva y las electrocuciones, otras amenazas son el desmonte y los incendios forestales.

El adjetivo «coronada» es por su copete o penacho, compuesto por un grupo de entre tres y cuatro plumas que se ubican en la parte posterior de su cabeza.

Otra característica particular es su canto. Tiene un silbido fuerte y prolongado, por lo que en algunos lugares del país se la llama águila silbona o se la nombra como el águila que “llora” en el monte.

Su reproducción es lenta. Construyen con grandes ramas un nido que puede medir hasta dos metros y ahí colocan un solo huevo cada dos años en promedio.

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