
El invierno no solo modifica la rutina de las personas, sino también la de las mascotas. Las bajas temperaturas pueden afectar la salud de perros y gatos, especialmente de aquellos que integran los grupos más vulnerables.
Según explicó la médica veterinaria Florencia Armoa, de Veterinaria Arvel, el frío puede generar desde una simple disminución de la actividad hasta cuadros graves de hipotermia.
“La exposición prolongada al frío también puede agravar enfermedades articulares y respiratorias preexistentes. En casos extremos, las zonas con menos pelo, como las orejas, la cola y las almohadillas, pueden sufrir lesiones por congelamiento”, señaló la profesional a COSA CIERTA.
Durante el invierno aumentan las consultas por enfermedades respiratorias. En los perros es frecuente la traqueobronquitis infecciosa, conocida como “tos de las perreras”, mientras que en los gatos son comunes los complejos respiratorios. Además, en animales de edad avanzada suele agravarse la artrosis y otras afecciones articulares.
Armoa indicó que los cachorros, los animales geriátricos, las razas pequeñas, los perros y gatos de pelo corto o sin pelo, las mascotas con bajo peso y aquellas que padecen enfermedades crónicas son quienes requieren mayores cuidados frente a las bajas temperaturas.
Respecto al uso de abrigo, aclaró que no todas las mascotas lo necesitan: “Los perros con abundante pelaje y adaptados a climas fríos generalmente no requieren ropa. En cambio, sí es recomendable en perros pequeños, de pelo corto, ancianos, cachorros o con enfermedades que dificulten la regulación de la temperatura corporal. En los gatos, si permanecen dentro del hogar, normalmente no es necesario”.
Otro aspecto fundamental es el lugar donde descansan. La veterinaria recomendó que duerman en un espacio seco, limpio, protegido del viento y de la humedad, con una cama aislada del piso. Si el animal vive en el exterior, insistió en que debe contar con un refugio adecuado y, durante las noches más frías, permanecer dentro de la vivienda siempre que sea posible.
En cuanto a la alimentación, explicó que no todas las mascotas necesitan aumentar la cantidad de comida. Aquellas que permanecen al aire libre o realizan mucha actividad física pueden requerir un mayor aporte energético, mientras que las que viven en interiores suelen mantener la misma alimentación.
En todos los casos, remarcó la importancia de controlar el peso y garantizar agua limpia y fresca, ya que la hidratación continúa siendo esencial, aunque los animales sientan menos sed.
Para los paseos, la recomendación es elegir los horarios más templados del día, evitar las primeras horas de la mañana y la noche, utilizar abrigo en los perros sensibles al frío y secar bien el pelaje al regresar si está húmedo.
Entre los signos de alerta que pueden indicar que una mascota está sufriendo por las bajas temperaturas se encuentran los temblores, la apatía, la rigidez muscular, la búsqueda constante de lugares cálidos, la debilidad, la somnolencia y la dificultad para caminar. Ante síntomas como dificultad para respirar, pérdida de conciencia o temblores intensos que no ceden, es fundamental acudir de inmediato al veterinario.
La profesional desmintió una creencia muy extendida: “Es un mito pensar que por tener pelo los perros y los gatos soportan el frío sin problemas. La tolerancia depende de la raza, la edad, el estado de salud, el peso corporal y del tiempo que permanezcan expuestos al frío. Cada mascota necesita cuidados acordes a sus características”.
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