Mientras suele afirmarse que las pantallas ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana, en la Biblioteca Popular Rafael de Aguiar ocurrió algo que invita al optimismo. Durante las dos semanas del receso invernal, el movimiento de lectores y el préstamo de libros se duplicó en comparación con una semana habitual, reflejando que la lectura continúa despertando interés en personas de todas las edades.
“Durante las dos semanas de vacaciones atendimos únicamente por la tarde, de 16:00 a 19:30, y tanto el préstamo de libros como la cantidad de visitantes aumentó el doble. Recibimos adultos, niños y adolescentes que retiraron novelas, libros de cuentos, ensayos y también estudiantes que aprovecharon el receso para estudiar con mayor tranquilidad”, explicó Héctor Sierra, bibliotecario de la Biblioteca Popular Rafael de Aguiar.
Las preferencias de los lectores fueron diversas. Entre los adolescentes sobresalieron novelas de suspenso y fantasía, como La chica que se llevaron, de Charlie Donlea; la clásica saga Harry Potter; la trilogía La Saga de los Confines, de la escritora argentina Liliana Bodoc; y Alas de Onix, de Rebecca Yarros. En el caso de los más pequeños, acompañados por sus padres, los libros de cuentos fueron los más elegidos.
Uno de los aspectos que más destaca Sierra es la participación de las familias. “Vinieron mamá, papá y los chicos; incluso recibimos familias que llegaron con los abuelos”, indicó, resaltando el valor de la biblioteca como un espacio de encuentro intergeneracional.
Para Sierra, el hábito de la lectura comienza a construirse desde los primeros años de vida y encuentra en la familia a su principal promotora.
“El gran beneficio es que los chicos puedan entretenerse en casa y desarrollar el hábito de la lectura desde pequeños. Si los padres les leen cuentos cuando son chicos, esos niños, a medida que crecen, se convierten en buenos lectores”, afirmó.
Con el regreso a las aulas, el desafío es sostener ese vínculo con los libros más allá de las tareas escolares. En ese sentido, Sierra sugiere aprovechar los fines de semana para incorporar la lectura como parte de la rutina familiar.
“Una buena opción es retirar libros los jueves o viernes para disfrutarlos durante el fin de semana. Ya retomamos nuestro horario habitual de atención, de lunes a viernes, de 8:00 a 12:00 y de 16:00 a 19.30”, indicó.
Consultado sobre cómo despertar el interés por la lectura en la infancia, es contundente: “Les recomiendo a los padres que todas las tardes o todas las noches les lean un pequeño cuento a sus hijos. Es un momento que no solo fomenta el hábito lector, sino que también fortalece el vínculo familiar”.
Además del servicio de préstamo de libros, la Biblioteca Rafael de Aguiar continúa impulsando actividades culturales abiertas a la comunidad. Durante el receso organizó una función de cine destinada a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA), realizada en el SUM de la Bandera, que contó con una gran convocatoria y una sala colmada.
Sierra dejó un mensaje que resume la misión de las bibliotecas: “Con la lectura se fomenta el saber y el desarrollo intelectual de los niños”.



