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Diego Baconsky, el humilde arquitecto de un ascenso eterno

Somisa escribió una de las páginas más gloriosas de su historia con el ascenso al Torneo Litoral A. Detrás del logro aparece la figura de Diego Baconsky, quien condujo al equipo de regreso a Primera tras 12 años

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Todos los ascensos se festejan, pero hay otros que quedan grabados para siempre. El conseguido por Somisa en Rosario el último fin de semana al Torneo Litoral A de hockey sobre césped femenino pertenece al segundo grupo. Porque la gloria tuvo de todo: una remontada con el corazón en la mano, una definición cargada de suspenso y un desenlace que pareció escrito por algún guionista enamorado del barrio somisero.

La tarde no arrancó sencilla para las nicoleñas. Universitario “C”, obligado a sumar para escaparle al descenso, golpeó primero y puso el 1 a 0. Pero este Somisa hace tiempo que aprendió a no rendirse. Con personalidad y convicción, las dirigidas por Diego Baconsky (30) fueron inclinando la cancha hasta encontrar el empate a través de Luisina Iturralde, una de las jugadoras que mejor interpretó la importancia del momento.

En el tercer cuarto apareció la goleadora del campeonato. Priscila Medina, la artillera implacable del conjunto somisero, tomó la posta y marcó el 2 a 1 que terminaría siendo definitivo. Con ese tanto, además, alcanzó los nueve goles en el torneo y ratificó su condición de referente ofensiva de un equipo que combinó carácter, talento y solidaridad para alcanzar la épica.

El último cuarto fue una batalla emocional. Somisa defendió la ventaja con uñas y dientes, jugó cada bocha como si fuera la última y cumplió con su parte. Sin embargo, el ascenso todavía dependía de lo que ocurriera a varios kilómetros de distancia.

¿Todavía sigue latiendo fuerte ese corazón?

Sí, obvio. La alegría y la emoción siguen presentes, pero ya estamos enfocados en el segundo torneo. Sabemos que va a ser difícil, pero estamos preparados para afrontarlo.

¿Por qué Somisa logró el ascenso?

Porque trabajamos muchísimo para conseguirlo. El año pasado estuvimos cerca y no se dio. Este grupo humano es increíble y eso te da un plus. Cuando confiás en el que tenés al lado, los logros terminan llegando.

En pocos años lograste dos ascensos utópicos. ¿Qué tienen tus equipos?

Desde los 16 años que soy entrenador, allá por el 2011 arranqué, y desde ese momento me imaginaba llegar a lograr esto. En el 2021 me hice cargo del plantel y creo que lo que más destaco es que, más allá de ser un equipo, somos un grupo, una familia. Desde muy chico soñaba con vivir algo así. Cuando todos confían entre sí y en el cuerpo técnico, los resultados aparecen. Además, siento que todavía no tenemos techo.

¿Cuándo sentiste que podían ser campeones?

Desde el regreso al Litoral B creíamos que estábamos para más. Pero después del Regional de Clubes empezamos a convencernos de que podíamos dar ese gran paso.

¿Hubo un partido bisagra?

No creo que haya un partido puntual, pero si tengo que nombrar uno, es el duelo contra Logaritmo de local, que íbamos perdiendo 1 a 0 y, faltando cinco minutos para terminar, lo ganamos. Ahí demostramos que estábamos para cosas importantes.

¿Cómo viviste el 2 a 1 ante Universitario “C”?

Sabíamos que iba a ser difícil porque ellas peleaban por no descender. Empezamos perdiendo, erramos un penal, pero nunca abandonamos nuestra idea de juego. Siempre creímos que el partido se podía dar vuelta.

¿Dónde estuvo la clave?

En la confianza. Nunca dejamos de creer en nosotros ni en lo que veníamos haciendo durante todo el campeonato.

¿Qué significó llevar al club de tus amores a la máxima categoría?

Es una alegría enorme. Después de doce años, Somisa vuelve a Primera. En algún momento se lo prometí a mi papá: que iba a hacer todo lo posible para lograrlo. Poder cumplirlo y ver emocionada a mi familia fue algo muy especial.

Hoy en el club muchos dicen que “hay Diego para rato”

Es una satisfacción, pero esto no es un logro individual. Lo conseguimos entre jugadoras, cuerpo técnico, familias, subcomisión y comisión directiva. Todos fueron fundamentales.

¿Y ahora qué sigue?

Lo más lindo. Tenemos que revalidar lo conseguido y demostrar que estamos a la altura del desafío. El domingo después del ascenso ya estaba pensando en el próximo torneo.

El milagro de Rosario quedará para siempre en la memoria del hockey nicoleño. Pero puertas adentro, en Somisa nadie quiere quedarse viviendo del recuerdo. La historia ya fue escrita. Ahora, Baconsky y sus jugadoras buscarán demostrar que aquel sueño llamado Litoral A no es un punto de llegada, sino el comienzo de una nueva aventura. Un barrio las acompaña.

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