
Oscar Daniel Bezerra Schmidt, Oscar, el Manosanta, el eterno N° 14. Leyenda del básquet mundial, mejor jugador de la historia de Brasil. Un asesino de redes rivales con su tiro perfecto e infernal. Murió ayer a los 68 años. Había nacido en Natal, capital de Río Norte do Soul.
La bestia del básquet se retiró como goleador FIBA en 2003. Jugó 5 Juegos Olímpicos y fue el único en superar los 1.000 puntos en la historia. También disputó 4 Mundiales. campeón panamericano con Brasil ganándole la final de visitante a Estados Unidos por 120-115 en Indianapolis. Ganó tres Sudamericanos y dos Copas América con la Verde-Amarelha. Logró 19 títulos en clubes. En 1984 New Jersey Nets lo había elegido en el draft para jugar la NBA. Pero como no lo dejaban vestir a la vez la camiseta de Brasil, desistió de ir a Estados Unidos y se quedó en su tierra. “Representar a mi país no tiene precio“, justificó su decisión. Integraba el salón de la Fama. En Italia también fue genio y figura. Tenía un arma letal en su tiro a distancia.
Revolucionó el estilo del juego priorizando los triples por sobre los dobles. Una máquina con su tiro perfecto. Máximo goleador del básquet FIBA de todos los tiempos (fue superado recién en 2024 por LeBron James) y máximo anotador de la historia de los Juegos Olímpicos. Ídolo total dentro y fuera de la cancha.
En 2011 le diagnosticaron un tumor cerebral. Luchó con múltiples sesiones de radio y quimioterapia. Logró vencerlo. Pero en los últimos años sufría problemas cardíacos, se sintió mal en su casa, lo internaron y ayer falleció en el Hospital Santa Ana de la ciudad de Santana de Parnaiba, en el gran San Pablo. Dejó a su esposa Maria Cristina Victorino, con quien se había casado en 1981 y dos hijos: Felipe y Stephanie.
“No juegues con la vida. Vívela intensamente en lo que puedas. Si tienes diez, vive diez. Si tienes 20, vive 20 y si tienes mucho, vive mucho. Porque solo es una y cuando se acaba, se acaba“, había dicho cuando atravesó la enfermedad que le habían detectado.
De su tiro, sostenía: “Cuando más entreno, más Santa es la mano“. Disciplina, entrenamiento y talento fueron sus secretos.
Que descanse en paz leyenda.



