
Durante estas semanas los gastos efectuados por el Municipio durante el 2025 están bajo el análisis de los diferentes bloques legislativos del Concejo Deliberante (HCD) y en el centro de la polémica, luego del tratamiento de la Rendición de Cuentas del ejercicio 2025.
Sin embargo, tal como mencionó COSA CIERTA días atrás, ya hay movimientos de dinero realizados por Santiago Passaglia que se encuentran bajo la lupa del debate público. En concreto, la decisión del Intendente de destinar 140 millones de pesos a la compra de obras de arte para distintas instituciones de la ciudad. A esto se le suma una nueva polémica respecto a los costos de las banderas que adornaron diferentes edificios del microcentro nicoleño en virtud del mes de mayo y la venidera Copa del Mundo, según versiones que se viralizaron a través de las redes sociales habrían representado una inversión de entre 30 y 40 millones de pesos cada uno -entre 60 y 80 millones total-, otra llamativa e innecesaria maniobra en un contexto complejo para nuestra localidad.
Ahora será tarea de los concejales estudiar el balance presentado, aunque la presión del passaglismo en el recinto de Sarmiento y Lavalle seguramente continúe con la tendencia de olvidar su rol ajeno al Ejecutivo.
Otros destinos
Mientras se espera la palabra de los ediles durante la venidera sesión, se puede analizar en que otras áreas de la sociedad podría haber recaído ese monto para atender necesidades más trascendentales. Por ejemplo, hacia el transporte público, una gran inyección como fondo compensatorio para una problemática rutinaria para los vecinos ante un servicio que se encarece mes a mes y presenta grandes complicaciones para sostenerse con eficiencia. Asimismo, para graficarlo de alguna manera, lo derivado a representaciones artísticas podría solventar 79.863 pasajes de tarifa plana actualizado por el último aumento.
Por otro lado, la educación podría ser otro destino pensando que al día de hoy el último giro por parte de Provincia -según señalaron desde el Consejo Escolar- fue de $11 millones para el mantenimiento previo a la temporada invernal, menos de la mitad de lo destinado para el nuevo efector de salud que fuera puesto en manos privadas.
En ese sentido se puede sumar otra comparación, dado que según la última estimación del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), lo que gastó Santiago Passaglia en cuadros es igual a 95 canastas básicas totales de una familia de cuatro personas.
Además, refiriendo a materia inseguridad que es otro de los dolores de cabeza recurrente para los nicoleños, el costo invertido en embellecer el flamante nosocomio podría haber sido dirigido a por ejemplo 66.319 litros de nafta súper para los patrulleros que deben cuidar los barrios de la ciudad.
Todos guarismos alarmantes que no tienen ni siquiera en cuenta lo que se pudo haber ido en las decoraciones patrias o mundialistas -una justificación aún más insólita- de este 2026 que parecen continuar con la costumbre del clan local para derivar el dinero de las tasas altísimas a parafernalia y propaganda.
Mientras las comparaciones podrían estirarse, a las claras se percibe por donde pasan algunas prioridades del poder nicoleño que se aleja de la realidad social en un estruendoso silencio.



